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¿Cómo puedo invitar a otras personas a venir a Cristo? ConexionSUD

¿Cómo puedo invitar a otras personas a venir a Cristo?

Cada miembro de la Iglesia tiene la responsabilidad de ayudar a los demás a venir a Cristo al compartir el evangelio y recibir las bendiciones de Su evangelio restaurado. Nuestro testimonio y buen ejemplo puede inspirar a nuestros amigos y vecinos a querer aprender más en cuanto al Salvador y Su evangelio, al compartir el evangelio.

Deliberar en consejo

Dirigido por un miembro de la presidencia de cuórum o de clase; 10–20 minutos aproximadamente

Al principio de la reunión, repitan juntos el Lema de los cuórums del Sacerdocio Aarónico o el Lema de las Mujeres Jóvenes. Después dirijan un análisis sobre asuntos como los siguientes y planifiquen maneras de actuar de conformidad con lo que conversen:

  • Nuestro cuórum o clase. ¿Quién necesita nuestra ayuda y nuestras oraciones? ¿Qué podemos hacer para ayudarles? ¿A quién deberíamos invitar a alguna próxima actividad?
  • Nuestros deberes y responsabilidades. ¿Qué asignaciones hemos completado? ¿Qué asignaciones necesitamos hacer? ¿Cómo hemos invitado a los demás a venir a Cristo y cómo podemos invitarlos ahora?
  • Nuestra vida. ¿Qué experiencias recientes han fortalecido nuestro testimonio? ¿Qué está ocurriendo en nuestra vida y cómo podemos apoyarnos unos a otros?

Según sea apropiado, hagan lo siguiente para terminar la reunión:

  • Testificar de los principios que se enseñaron.
  • Recordar a los miembros del cuórum o de la clase en cuanto a los planes y las invitaciones que se hicieron durante la reunión.

Enseñar la doctrina

Dirigido por un líder adulto o un joven; 25–35 minutos aproximadamente

Prepárate espiritualmente

  • ¿Qué experiencias ha tenido al invitar a otras personas a venir a Cristo? ¿Cuáles son algunas formas eficaces que ha encontrado de hablar con otras personas en cuanto al Evangelio?
  • ¿Qué oportunidades tienen las jóvenes de invitar a otras personas a venir a Cristo? ¿Qué experiencias han tenido que podrían compartir las unas con las otras?

Aprender juntos

Reciten el lema de las Mujeres Jóvenes como clase. Pregunte a las jóvenes cómo responderían si una amiga que tuviera otras creencias les preguntara: “¿Qué significa cuando dicen ‘seremos testigos de Dios’?”.

El deseo que Ammón tenía de ser siervo de Lamoni con el tiempo llevó a la oportunidad de enseñar a Lamoni cuando su corazón estaba receptivo y preparado para recibir el Evangelio.

Lean los versículos de Alma 17:21–39 que cuentan el relato del servicio de
Ammón al rey Lamoni. haciendo hincapié en que Ammón deseaba prestar servicio a Lamoni. Invite a las jóvenes a compartir experiencias en las que prestaron servicio a alguien. Recuerde a las jóvenes que el gran servicio de Ammón ayudó al rey Lamoni a querer aprender sobre el Evangelio. Ayude a las jóvenes a ver cómo el servicio de Ammón influyó en el rey (véase Alma 18:9–23). ¿Qué aprendemos de ese relato sobre cómo ayudar a los
demás a tener el deseo de aprender más en cuanto al Evangelio?

Invite a las jóvenes a pensar en alguien a quien podrían prestar servicio el día de hoy, y analicen cómo podrían hacerlo.

Lea Alma 22:1–3 y pida a las jóvenes que presten atención a fin de determinar cómo afectó el buen ejemplo de Ammón al padre del rey Lamoni. Invítelos a pensar en alguien que conozcan que necesite saber sobre el Evangelio. Sugiera a las jóvenes que su amor y buen ejemplo podrían ayudar a esa persona a ver lo grandioso que es el Evangelio. Ayude a las jóvenes a pensar en formas en que puedan ser un buen ejemplo y demostrar amor a las personas en las que pensaron.

Antes de la clase, invite a cada joven a llevar un objeto o una imagen que represente una forma en que el Evangelio ha bendecido su vida. Durante la clase, lean juntas la historia de los hijos del élder David A. Bednar en su discurso “Vengan y vean”. ¿Por qué estaba el hermano menor tan entusiasmado por vendar los brazos de su amigo? Invite a las jóvenes a compartir los objetos o las imágenes que llevaron y a describir las bendiciones que representan esos objetos. Aliéntelas a pensar en personas que conozcan que no hayan recibido esas bendiciones, e invítelas a hacer un plan para compartir el Evangelio con ellas.

– “Siete sugerencias simples para compartir el Evangelio” en LDS.org

– Video: “Somos uno

– Video: La obra misional una de nuestras mayores resposabilidades

compartir el evangelio - Lo sé, lo vivo y me encanta

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2 comentarios

  1. no nos redicamos a nosotros mismos si a crosto y a este crucificado

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