Este año, una de las canciones que elegimos para nuestra Presentación de la Primaria 2026 es “La bondad por mí empieza”, de Canciones para los niños, pág. 83. Es una canción muy cortita, así que podemos enseñarla en pocos minutos y aprovechar el resto del Tiempo para Cantar para ayudar a los niños a comprender y poner en práctica su mensaje.
En nuestro bosquejo de la Presentación relacionamos esta canción con la historia de Enoc y el pueblo de Sion y con la enseñanza: “Puedo establecer Sion con bondad como Enoc”. Para enseñarla, vamos a comenzar con un pequeño desafío de memoria usando el eco y, una vez que los niños conozcan la canción, vamos a jugar con un corazón para pensar juntos en diferentes maneras de demostrar bondad.
Aprendemos la canción con un eco
Para comenzar, les explicamos a los niños que ellos serán nuestro eco. Primero cantamos solamente la primera frase de la canción y ellos deben repetirla exactamente como la escucharon. Después hacemos el desafío un poquito más difícil: cantamos desde el comienzo, pero esta vez agregamos también la segunda frase, y los niños deben repetir las dos.
En la siguiente ronda volvemos a empezar desde el principio y agregamos la tercera frase. Ahora nuestro eco ya empieza a ser bastante más largo y tendrán que prestar mucha atención para recordar todo lo que escucharon. Finalmente, cantamos las cuatro frases seguidas y ellos intentan repetir la canción completa. Sin darse cuenta, después de unas pocas rondas ¡ya habrán aprendido toda la canción!
Podemos repetir el desafío una vez más para comprobar cuánto recuerdan o probar hacerlo cada vez con menos ayuda. Cuando ya puedan cantar las cuatro frases completas, cantamos la canción todos juntos y pasamos a la segunda parte de la actividad.

El corazón de la bondad
Ahora que ya conocemos la canción, vamos a pensar un poquito más en lo que estamos cantando. Para esta parte solamente necesitamos un pequeño corazón. Puede ser de madera, tela, goma eva, cartulina o simplemente uno que tengamos en casa.
Formamos una ronda y comenzamos a cantar “La bondad por mí empieza” mientras los niños pasan el corazón de mano en mano. En algún momento detenemos la música y quien tenga el corazón en sus manos deberá decir una manera en la que puede demostrar bondad.
Puede ser algo tan sencillo como ayudar a alguien, compartir, invitar a jugar a un niño que está solo, decir algo amable, ayudar en casa, consolar a alguien que está triste o perdonar. Después de escuchar la respuesta, volvemos a cantar desde el principio y el corazón continúa pasando de mano en mano hasta que volvamos a detener la música.
Podemos hacer varias rondas e invitarlos a tratar de no repetir las respuestas que ya dieron sus compañeros. A medida que aparezcan más y más ideas, probablemente descubran que existen muchísimas oportunidades de demostrar bondad todos los días.
La bondad puede empezar por mí
Para terminar, podemos volver a la historia de Enoc y el pueblo de Sion que estamos aprendiendo este año al estudiar el Antiguo Testamento en Ven, Sígueme. El pueblo de Sion aprendió a seguir al Señor, a vivir en rectitud y a cuidarse unos a otros. Nosotros también podemos ayudar a que nuestra familia, nuestra Primaria, nuestra escuela y los lugares donde estamos sean un poquito más parecidos a Sion mediante pequeñas acciones de bondad.
Antes de cantar por última vez, podemos invitar a cada niño a pensar en silencio en una cosa bondadosa que pueda hacer por alguien durante la semana. Esta vez no necesitan decirla en voz alta ni pasar el corazón; pueden simplemente guardar esa idea y tratar de llevarla a la práctica.
Terminamos cantando juntos una vez más “La bondad por mí empieza”, recordando que para hacer del mundo un lugar un poquito más amable no tenemos que esperar a que otra persona dé el primer paso. La bondad puede empezar por nosotros.