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Matrimonio en el Templo

“Vivirá todo lo que entrare en ese río”

Objetivo: Animar a los miembros de la clase a participar de las influencias sanadoras y vivificantes que existen en el templo.


Haga a la clase preguntas similares a las que aparecen a continuación:

• ¿Se han entusiasmado mucho a veces al ver una competición deportiva o algún otro espectáculo?

• En esa ocasión, ¿ha sido tan grande su entusiasmo que se han puesto de pie para gritar o alentar a los participantes?

• ¿Qué acontecimientos sagrados han estado o estarán acompañados de expresiones entusiastas de gozo y gratitud? Algunos de éstos son:

La creación

a. La creación de la tierra (Job 38:4–7).

La entrada triunfal de Cristo

b. La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén (Juan 12:12–13).

La segunda venida del Salvador

c. La segunda venida de Cristo y la Resurrección (1 Tesalonicenses 4:16).

• ¿Cómo se compara el entusiasmo por las competiciones deportivas con el regocijo de estos acontecimientos sagrados? (El entusiasmo por las competiciones deportivas u otras formas de entretenimiento es pasajero, mientras que el gozo que acompaña a los acontecimientos sagrados es eterno.)

• ¿Qué acontecimiento sagrado hay en la Iglesia en el que los participantes demuestran el regocijo y la gratitud que sienten poniéndose de pie, aclamando y agitando la mano? (Durante la dedicación de un templo, la congregación toma parte en una grandiosa expresión de regocijo a la que se llama la Aclamación de Hosanna.)

“La Aclamación de Hosanna sale del alma entera y se proclama con todas las fuerzas de la persona. La congregación se pone de pie y, al unísono, exclama las palabras ‘¡Hosanna, hosanna, hosanna a Dios y al Cordero! ¡Amén, amén y amén!’, y las repite otras dos veces. Esa aclamación va generalmente acompañada del agitar rítmico de pañuelos blancos con las manos en alto. El nombre ‘Cordero’ se relaciona con la condescendencia y con la expiación de Jesucristo” (citado en Encyclopedia of Mormonism, ed. por Daniel H. Ludlow, 5 tomos, 1992, 2:659).

Explique a los miembros de la clase que esta lección les ayudará a entender algunos de los muchos aspectos del templo que producen regocijo.

1. A Ezequiel se le muestra una visión del templo de Jerusalén.

•  Lean Ezequiel 43:1-2, 4–5; Ezequiel 43:6-7; Ezequiel 43:11; Ezequiel 43:12; Ezequiel 44:6–9 y Ezequiel 44:23  y respondan ¿Qué aprendemos sobre el templo en esos versículos?

Si lo desea, anote en la pizarra las respuestas de los miembros de la clase y analice con ellos lo que significan. Entre las contestaciones quizás se mencione lo siguiente:

a. La gloria del Señor llena el templo (Ezequiel 43:1-2, 4–5).
b. El templo es “el lugar de[l] trono” del Señor en la tierra (Ezequiel 43:6-7).
c. El Señor anda en el templo y lo llama “el lugar donde posaré las plantas de mis pies” (Ezequiel 43:7).
d. El templo es un lugar donde el Señor podrá “habita[r] entre los” de Su pueblo (Ezequiel 43:7).
e. En el templo aprendemos sobre las leyes del Señor (Ezequiel 43:11).
f. Hay ordenanzas que el Señor quiere que llevemos a cabo en el templo (Ezequiel 43:11).
g. Aun el terreno de los alrededores del templo “será santísimo” (Ezequiel 43:12).
h. Sólo los que sean dignos deben entrar en el templo (Ezequiel 44:6–9).
i. En el templo aprendemos a diferenciar entre lo santo y lo profano, entre lo limpio y lo no limpio (Ezequiel 44:23).

Comparen ese pasaje con Doctrina y Convenios 97:10–17 e indaguen lo que ha revelado el Señor sobre ese tema en nuestros días.

Analicen los requisitos generales para ser dignos de entrar en el templo. Pregunte: ¿Por qué tiene importancia quién entre en el templo? (véase D. y C. 97:15–17).

Si lo desea, invite a un obispo a ir a la clase a hablar de las preguntas que se hacen para dar una recomendación para el templo.

Lea la siguiente declaración del presidente Howard W. Hunter:

“Invito a los Santos de los Últimos Días a considerar el templo el gran símbolo de su condición de miembros. Lo que deseo de todo corazón es que todos los miembros de la Iglesia sean dignos de entrar en el templo. Complacería mucho al Señor que todo miembro adulto fuera digno de recibir una recomendación para el templo y obtuviera una. Las cosas que debemos hacer o que no debemos hacer para ser dignos de obtener una recomendación para el templo son las mismas que nos aseguran la felicidad como personas y como familias” (“‘Preciosas y grandísimas promesas’”, Liahona, enero de 1995, pág. 9).

2. Ezequiel ve un río que sale del templo, que da vida al desierto y sana las aguas del Mar Muerto.

Explique que hay bendiciones reservadas para los que asisten al templo y son dignos de hacerlo. Diga a los alumnos que la descripción de Ezequiel del templo tiene gran simbolismo. Pídales que lean Ezequiel 47:1–2 y pregúnteles qué saldrá de debajo de ese templo. Correlacionen ese pasaje con Juan 4:10–14 y lean este pasaje. Pregunte qué simboliza el agua. El agua que sale de debajo del templo también es literal. El profeta José Smith dijo:

“Judá ha de volver, Jerusalén ha de ser reedificada, junto con el templo, y debe salir agua de debajo del templo y han de ser sanadas las aguas del mar Muerto” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 347).

Muestre a la clase el mapa y señale que el desierto de Judea y el Mar Muerto están al este de Jerusalén. El desierto de Judea es totalmente árido y el Mar Muerto es tan salado que en él no puede existir la vida animal.

 Vision de Ezequiel sobre el Templo en Jerusalen

Lean Ezequiel 47:8–9 y pregunte:

¿Qué ocurre con todo lo que tiene contacto con el agua?
¿Por qué es eso similar a la influencia de Jesucristo en nuestra vida?

• El agua de vida que se obtiene en el templo, ¿en qué forma sana y da vida a los matrimonios, a las familias, a nuestros antepasados y a la Iglesia? ¿Qué más brinda el templo que sana y da vida espiritual? (Entre las respuestas quizás se mencionen la verdad, la sabiduría, la revelación y los convenios.)

3. Ezequiel mide la profundidad del río.

Enseñe Ezequiel 47:2–5 y analícelo con la clase.

• ¿Qué profundidad tenía el río la primera vez que Ezequiel pasó por sus aguas?¿Qué profundidad tenía cuando lo pasó por segunda, tercera y cuarta vez? ¿Qué verdad acerca del templo revelan estos versículos? (Que la influencia del templo aumenta en nosotros cuanto más a menudo vayamos.)

• En el templo se enseñan verdades maravillosas, muchas por medio de símbolos. Si la comprensión de esas verdades o de las ordenanzas del templo que tengamos al principio se puede comparar con la profundidad del agua sólo “hasta los tobillos”, ¿qué debemos hacer para aumentarla? (Véase Ezequiel 47:2–5. Debemos “pasar por las aguas” una y otra vez, o sea, asistir al templo tanto como podamos.)

Conclusión

Diga a los miembros de la clase que el Señor ha llamado al templo “un lugar de acción de gracias” (D. y C. 97:13). Exprese su agradecimiento por las bendiciones que se reciben gracias al templo y anime a los miembros de la clase a expresar ellos también la gratitud que sientan por esas bendiciones. Testifique a la clase que, así como las aguas del templo sanaron el desierto de Judea y el Mar Muerto en la visión de Ezequiel, el Evangelio de Jesucristo nos sanará y nos purificará si participamos de él.

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