Inicio | Escuela Dominical | Ven, Sígueme | para la Escuela Dominical | Antiguo Testamento | “Un reino que no será jamás destruido”

“Un reino que no será jamás destruido”

Objetivo: Fortalecer en los miembros de la clase el testimonio de la Iglesia de Jesucristo restaurada y alentarlos a ayudar en la edificación del reino de Dios en la tierra.


Diga a los alumnos que anoche tuvo un sueño y que quiere que ellos lo describan y le digan lo que significa. Pregúnteles lo que sentirían y lo que harían si su vida dependiera de que lo hicieran en forma acertada. Dígales que en el capítulo 2 de Daniel, leemos que él se encontraba en una situación así.

Ayúdeles a entender que el Señor también nos ha bendecido con profetas que, al igual que Daniel, tienen el espíritu de profecía para interpretar los acontecimientos de su época y dar el consejo apropiado. Ya que el Señor revela Su voluntad a Su profeta, nos es posible seguirlo con confianza. Lea la siguiente declaración tomada de una proclamación emitida en 1980 por la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles:

“Testificamos que el espíritu de profecía y revelación está entre nosotros. ‘Creemos todo lo que Dios ha revelado, todo lo que actualmente revela, y creemos que aún revelará muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios’ (Artículo de Fe 1:9). Los cielos no están sellados; Dios continúa hablando a Sus hijos como hizo en el pasado mediante un profeta revestido del poder necesario para declarar Su palabra” (“Palabras de introducción a la proclamación”, Liahona, julio de 1980, pág. 88).

1. Daniel recibe una revelación en la cual se le muestra el sueño del rey Nabucodonosor y se le da la interpretación del sueño.

Enseñe Daniel 2:1–23, y analícelo con la clase.

Una noche, el rey Nabucodonosor tuvo un sueño inquietante. Después, puso a prueba a los que le asesoraban diciéndoles que lo había olvidado y mandándoles que se lo revelaran y le explicaran su interpretación (Daniel 2:2–5). Cuando le dijeron que no les era posible saber cuál había sido su sueño, Nabucodonosor mandó matar a todos los sabios de Babilonia, incluso a Daniel y a sus amigos (Daniel 2:10–13).

• ¿Cómo se preparó Daniel para interpretar el sueño del rey? (Véase Daniel 2:17–18. Les pidió a sus amigos que oraran con él.) ¿De qué modo les han ayudado a ustedes las oraciones de sus familiares y amigos?

• ¿Cómo fueron contestadas las oraciones de Daniel y sus amigos? (Véase Daniel 2:19, 27–28.) ¿Qué hizo Daniel inmediatamente después de haber recibido la visión del sueño del rey? (Véase Daniel 2:20–23.) ¿Qué revelan sus palabras sobre los sentimientos que Dios le inspiraba? ¿Por qué es importante que le demostremos nuestra gratitud al Señor? ¿Cómo debemos demostrársela?

• Compare las fuentes a las que acudieron Daniel y Nabucodonosor en busca de respuestas a sus preguntas. (Véase Daniel 2:2, 19–23, 28.) ¿A qué fuentes cuestionables acuden en la actualidad algunas personas en busca de respuestas a preguntas difíciles o cuando tienen que tomar una decisión? ¿Qué influye en mucha gente para que no busque la guía de Dios en esas situaciones?

El sueño de Nabucodonosor

2. Daniel describe el sueño de Nabucodonosor y se lo interpreta.

Escriba en la pizarra las palabras oro, plata, bronce, hierro, barro, piedra y monte. Pida a los alumnos que lean Daniel 2:31–35, y después pídales que hagan un dibujo del sueño (pueden trazar una figura con trazos, si lo desean) y que rotulen sus partes utilizando las palabras que usted escribió en la pizarra.

Lea con los alumnos la interpretación de Daniel 2:36–45 y comenten cómo se ha cumplido. Pida a los alumnos que, al ir analizando la interpretación del sueño, rotulen los reinos representados por los elementos que están en la pizarra. Use como referencia el dibujo que figura a continuación:

El sueño de Nabucodonosor

Escriba en el diagrama los nombres de los reinos, al mismo tiempo que presente la siguiente interpretación del presidente Spencer W. Kimball:

  1. a. La cabeza de oro representaba a Nabucodonosor y su reino de Babilonia.
  2. b. El pecho y los brazos de plata representaban a Ciro y su reino de Media y de Persia.
  3. c. El vientre y los muslos de bronce representaban a Filipo y a Alejandro, y al reino de Grecia y Macedonia.
  4. d. Las piernas de hierro representaban el Imperio Romano.
  5. e. Los pies de hierro y de barro representaban diversas naciones europeas (véase, del presidente Spencer W. Kimball, “…un reino que no será jamás destruido…”, Liahona, agosto de 1976, págs. 2–6).

Sueño de Nabucodonosor

Analicen cómo fue restaurada la Iglesia por medio del profeta José Smith “en los días de estos reyes” (Daniel 2:44). Pregunte a los alumnos:

• ¿Por qué es el crecimiento de la Iglesia, de seis miembros en 1830 a millones de miembros en la actualidad, similar a la piedra del sueño del rey?

Crecimiento de la Iglesia en los ultimos días
En el número de Liahona con los discursos de la última conferencia, encontrará datos más actuales en el “Informe estadístico”.

• ¿Qué significa la frase “del monte fue cortada una piedra, no con mano” (Daniel 2:45)? (La piedra, o sea, el reino de Dios, no fue hecha por el hombre; véase también D. y C. 65:2.)

El élder Joseph B. Wirthlin dijo: “…nuestro Señor y Salvador está a la cabeza de esta Iglesia y… la dirige por medio de Sus siervos. Ésta es la Iglesia del Señor; no es una iglesia de hombres” (“Nuestro Señor y Salvador”, Liahona, enero de 1994, pág. 5).

• ¿Qué significa que el reino “no será jamás destruido” ni “dejado a otro pueblo” (Daniel 2:44)? (En última instancia, tendrán un fin todos los reinos hechos por los hombres. Sólo el reino de Dios permanecerá para siempre jamás.)

El presidente Kimball enseñó lo siguiente: “La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días fue restaurada en el año 1830… éste es el reino, establecido por el Dios de los cielos, que no será jamás destruido ni reemplazado, y la piedra cortada no por mano, que se convertirá en un gran monte que ha de llenar toda la tierra” (véase “…un reino que no será jamás destruido…”, Liahona, agosto de 1976, pág. 5).

El presidente Gordon B. Hinckley testificó de esta manera: “La Iglesia es verdadera, y soportará cualquier tempestad que se desate sobre ella. Permanecerá después que desaparezca todo crítico que se levante para ridiculizarla. Fue establecida por Dios nuestro Padre Eterno para bendición de sus hijos de todas las generaciones. Lleva el nombre de Aquel que está a la cabeza de la Iglesia, el Señor Jesucristo, el Salvador del mundo. La gobierna y la mueve el poder del sacerdocio. Presenta al mundo otro testigo de la divinidad del Señor. Sean fieles, amigos míos; sean verídicos; sean leales a las grandiosas verdades de Dios que se han revelado en esta dispensación” (“Keep the Faith”, Ensign, sept. de 1985, pág. 6).

• ¿Qué profetizó Daniel con relación a la Iglesia en los últimos días? (Véase Daniel 2:34–35, 44.)

Si lo desea, anote en la pizarra las siguientes profecías que hizo Daniel con respecto a la Iglesia:

  1. a.Que habría de ser “cortada, no con mano” (Daniel 2:34).
  2. b.Que se iba a convertir en “un gran monte que llen[aría] toda la tierra” (Daniel 2:35).
  3. c.Que “no será jamás destruido” (Daniel 2:44).
  4. d.Que no sería “dejado a otro pueblo” (Daniel 2:44).
  5. e.Que “consumirá a todos [los demás] reinos” (Daniel 2:44).
  6. f.Que “permanecerá para siempre” (Daniel 2:44).

Lea la siguiente declaración del presidente Gordon B. Hinckley concerniente a la forma en que podemos ayudar personalmente a hacer realidad ese sueño:

“A mis hermanos de todas partes, les exhorto a que afiancen su fe y hagan progresar esta obra en todo el mundo. Ustedes podrán fortalecerla mediante la forma en que vivan; hagan del Evangelio su espada y su escudo. Cada uno de nosotros tiene una responsabilidad en ésta, la causa principal de la tierra; su doctrina tuvo origen en la revelación divina; su sacerdocio ha sido conferido de los cielos. Otro testamento ha sido agregado a su testimonio de Jesucristo, y es literalmente la pequeña piedra del sueño de Daniel que fue ‘cortada del monte, no con mano… [para] rodar, hasta que llene toda la tierra’(D. y C. 65:2)” (“Mantengámonos firmes; guardemos la fe”, Liahona, enero de 1996, pág. 82).

Pregunte a los alumnos lo que pueden hacer para poner en acción el consejo del presidente Hinckley de hacer “progresar esta obra en todo el mundo”.

Conclusión

Testifique a la clase que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es el reino de Dios en la tierra y que Jesucristo mismo la dirige. Exhorte a los miembros de la clase a participar en la edificación del reino de Dios en la tierra.

Sobre Conexión SUD

Cumplir con nuestro llamamiento sin descuidar nuestras otras miles de obligaciones es posible! Soy Rocio, mamá, diseñadora y blogger SUD. Bienvenidos a Conexión SUD!

Lo que sí encontrarás, serán muchas otras ideas para magnificar tu llamamiento!

Profeta Thomas S. Monson Seguir al Profeta - El Profeta Viviente

Ven, Sígueme Mayo: Los profetas y la revelación

Las reseñas de esta unidad ayudarán a cada jovencita a aprender a reconocer la voz …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.