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Por medio de la expiación de Jesucristo me puedo arrepentir y se me perdonarán mis pecados. 

Ideas del Bosquejo 2014

· Muestre una lámina de Jesucristo en Getsemaní y repase brevemente la Expiación (véase Lucas 22:39–44). Invite a alguien a que lea Doctrina y Convenios 19:16 y pida a los niños que presten atención para descubrir lo que deben hacer para disfrutar las bendiciones de la Expiación.
· Cuente el relato de Alma, hijo, e invite a los niños a hacer acciones junto con usted que correspondan al relato. A continuación figura un ejemplo: “Alma, hijo, estaba tomando malas decisiones (hacer cara de malo). Él y sus amigos trataron de destruir la Iglesia. Un día, un ángel vino a impedírselo; Alma tuvo miedo (actuar como si tuviera miedo). Tuvo tanto miedo que cayó al suelo como si estuviera muerto (actuar como si estuviera muerto). Se sentía tan mal por sus pecados que no pudo moverse durante tres días (quedarse quieto). Finalmente, recordó que Jesucristo había pagado el precio, es decir, había expiado sus pecados. Cuando pensó en lo que Jesús había hecho, sintió gran gozo (saltar de gozo). Alma se arrepintió y llegó a ser un gran profeta que enseñó a la gente en cuanto a Jesucristo” (véase Alma 36).
· Analicen brevemente los siguientes principios del arrepentimiento: (1) darme cuenta que hice algo malo, (2) sentir pesar por el pecado, (3) confesar al Padre Celestial, (4) corregir el error y (5) no volverlo a hacer.
Por medio de la expiación de Jesucristo me puedo arrepentir y se me perdonarán mis pecados. 

Más Ideas

· Coloque láminas de la Última Cena, de Cristo en Getsemaní, de la Crucifixión y de la Resurrección alrededor del aula. Señale las láminas y diga a los niños que estos son acontecimientos en la última semana de la vida del Salvador. Indique a los niños que les va a leer un pasaje de las Escrituras que corresponde con una de las láminas y pídales que piensen en silencio cuál lámina corresponde con el pasaje de las Escrituras. Lea Lucas 22:13–14, 19–20. Pida a todos que se pongan de pie y que se paren frente a la lámina correspondiente. Hablen sobre lo que está sucediendo en la lámina. Repita con las otras láminas (Getsemaní: Lucas 22:39–44; Crucifixión: Lucas 23:33–34, 46; Resurrección: Juan 20:11–18). Canten una canción tal como “Mandó a Su Hijo” (CN, págs. 20–21) o “Dios vive” (CN, pág. 8). Testifique que Jesús murió por nosotros para que podamos vivir nuevamente con nuestro Padre Celestial.
· Escriba el tercer artículo de fe en la pizarra e invite a los niños a repetirlo junto con usted unas cuantas veces. Explique brevemente cualquier palabra que los niños no comprendan. (Por ejemplo, la Expiación es lo que Jesús hizo para hacer posible que nos arrepintamos y regresemos con Dios). Borre una o dos palabras y repítanlo nuevamente. Continúen repitiendo a fin de ayudar a los niños a memorizarlo.
· Relate la siguiente historia e invite a los niños a ponerse de pie y a actuarla junto con usted. “Un hombre iba caminando por un sendero (caminar en su lugar). Cayó dentro de un agujero profundo (sentarse). Intentó salir una y otra vez, pero no pudo (hacer de cuenta que se trata de salir). Pidió auxilio (pedir auxilio calladamente). Otro hombre iba caminando por el mismo sendero y escuchó al hombre que pedía auxilio (pedir auxilio calladamente de nuevo). Bajó una escalera al agujero y el hombre subió por la escalera y salió del agujero (hacer de cuenta que se va subiendo por una escalera). El hombre se salvó”. Analicen cómo se debió haber sentido el hombre cuando estaba en el agujero y luego cuando lo rescataron. Diga a los niños que cuando hacemos algo malo o cometemos un peca- do, es como caer en un agujero profundo del cual no podemos salir por nuestra propia cuenta. Muestre una lámina de Jesús y diga a los niños que de la misma forma en que alguien ayudó al hombre a salir del agujero, Jesucristo nos puede ayudar y salvar para que podamos regresar a vivir con nuestro Padre Celestial nuevamente.
· Invite a los niños a leer Alma 7:11–12 y a mencionar lo que Jesús ha hecho por nosotros. Pida a unos cuantos niños que compartan lo que hayan descubierto. Diga a los niños que Jesús nos comprende cuando nos sentimos dolidos, tristes, asustados o enfermos, y que nos puede ayudar a vencer estas cosas. Escriba las siguientes declaraciones en la pizarra:
Estoy agradecido por el Salvador porque …
El Salvador me ayudará a …
Invite a unos cuantos niños a compartir la forma en que completarían estas oraciones, o pida a todos los niños que compartan sus respuestas con la persona que esté sentada a su lado.
· Diga a los niños que hay muchos relatos en las Escrituras de personas que fue- ron bendecidas gracias a la Expiación. Cuénteles algunos de estos relatos. Entre algunos relatos posibles se encuentra el de Alma, hijo (véase Alma 36:5–27), Pablo (véase Hechos 8:1–3; 9:1–20) y Enós (véase Enós 1:1–8). Después de contar uno de los relatos, repáselo con los niños. Con una hoja de papel haga una pequeña bola y láncela a uno de los niños; luego pídale que diga algo sobre el relato. Pida al niño que le tire de regreso la bola de papel. Continúe hasta que los niños hayan mencionado la mayoría de los detalles importantes del relato. Dé su testimonio de la Expiación.
· Explique que, gracias a Jesucristo, cuando hacemos algo malo podemos arrepentirnos, lo que significa que dejamos de pecar y nos volvemos hacia Dios. Explique que el arrepentimiento implica sentirse mal, pedir perdón, rectificar lo malo que hayamos hecho y no volverlo a hacer. Analicen brevemente estos pasos, haciendo hincapié en la forma en que el Salvador puede ayudarnos. Divida a los niños en grupos y dé a cada grupo un caso para analizar. Pídales que lean el caso para analizar y que hablen sobre lo que harían para arrepentirse. Por ejemplo, alguien se enoja y le pega a su hermano o a su hermana. ¿Qué debemos hacer? Exprese gratitud por la oportunidad que Jesucristo nos ha dado de arrepentirnos.
· Divida a los niños en grupos y asigne a cada grupo una frase del tercer Artículo de Fe. Pídale a cada grupo que se ponga de pie en el orden correcto y que repitan su frase. Luego pida que toda la Primaria se ponga de pie y repita todo el Artículo de Fe.
· Testifique que una de las maneras en que la expiación de Jesucristo nos salva es que nos salva del pecado. Muestre a los niños un vaso de agua limpia y explique que esto representa a una persona libre del pecado. Agregue una pequeña cantidad de colorante para comida en el agua. Indique que el colorante se esparce por el agua y hace que ésta ya no esté limpia. Explique que cuando pecamos dejamos de estar limpios, tal como el agua. Luego agregue unas gotas de blanqueador para hacer que el agua se limpie otra vez. Explique que cuando nos arrepentimos, la Expiación nos limpia del pecado y somos perdonados. Muestre una lámina de Cristo en Getsemaní. Permita que los niños compartan lo que sepan en cuanto a esta lámina. Testifique del amor que Jesucristo tiene por nosotros y de Su buena voluntad para pagar el precio por nuestros pecados.
· Utilizando algunos de los métodos de enseñanza que se presentan en esta guía, enseñe a los niños sobre el arrepentimiento, lo cual incluye sentir pesar, pedir perdón, corregir lo incorrecto y no hacer más lo malo (véase Primaria 3, lección 10, págs. 51–54).
· Invite a los niños a abrir sus Escrituras y leer Doctrina y Convenios 58:42–43. Pídales que se fijen en lo que sucede cuando nos arrepentimos de nuestros pecados. (Si es posible, invite a los niños a que marquen estos versículos en sus Escrituras.) Cuente brevemente el relato de Enós (véase Enós 1:1–4) y pida a un niño que lea Enós 1:5–8. Testifique que la expiación de Cristo hace posible que se nos perdonen nuestros pecados.
· Explique que las personas que se han arrepentido y se les ha perdonado de sus pecados tienen el deseo de servir a Dios. Divida a los niños en tres grupos y entregue a cada grupo una de las siguientes láminas y referencias de pasajes de las Escrituras: Alma bautizando en las Aguas de Mormón (Mosíah 17:2–4; 18:1–17); Jonás ( Jonás 1–3); los anti-nefi-lehitas enterrando sus espadas (Alma 23:4–18; 24:6–19). Explique que estos relatos hablan sobre la gente que se arrepintió de sus pecados y sirvió al Señor. Pida a cada grupo que repasen las Escrituras y se preparen para presentar una dramatización mostrando cómo se arrepintieron estas personas y sirvieron al Señor (enseñando el Evangelio, sirviendo una misión y rehusándose a pelear).
· Entregue una piedrita a cada niño. Pida a los niños que coloquen la piedrita dentro de uno de sus zapatos e invítelos a que se pongan de pie y caminen. Pregúnteles cómo se sienten al caminar con una piedrita en el zapato. Pregúnteles cómo se parece el pecado a una piedrita. (No nos sentimos bien, hace que no estemos felices.) Pídales que se quiten la piedrita y pregúnteles cómo el arrepentirse y recibir el perdón del Padre Celestial es como quitarse la piedrita del zapato. Explique que gracias a Jesucristo podemos arrepentirnos y recibir el perdón de nuestros pecados. Testifíqueles que el arrepentimiento es una maravillosa bendición del Padre Celestial que nos brinda felicidad.
· Antes de que comience la Primaria, escriba lo siguiente en la pizarra: “Gracias a la _________ de Cristo, puedo _________ y vivir nuevamente con ________”. Escriba las palabras Expiación, arrepentirme y Dios en diferentes tiras de papel y péguelas con cinta adhesiva debajo de tres sillas del salón. Invite a los niños a encontrar las tiras de papel y a colocarlas en el lugar correcto de la pizarra. Lean la frase todos juntos.
· Coloque láminas de Cristo en Getsemaní y de la Crucifixión en la pizarra. Cubra las láminas con varios pedazos de papel más pequeños. En cada pedazo de papel, escriba una pregunta en cuanto al acontecimiento de la lámina y una referencia de las Escrituras de Mateo 26–27 o de Lucas 22–23 en donde se pueda encontrar la respuesta. (Por ejemplo: ¿Cómo se llama el lugar donde Jesús fue a orar? Mateo 26:36). Divida a los niños en grupos y pida a cada grupo que busque uno de los pasajes de las Escrituras y que encuentre la respuesta a la pregunta. Pida a los grupos que compartan las respuestas de sus preguntas y que quiten los pedazos de papel correspondientes para revelar las láminas.
· Analice con los niños el significado de las palabras Expiación y arrepentimiento, y explique de qué manera nos puede bendecir la Expiación (véase Leales a la fe: Una referencia del Evangelio, 2004, págs. 19–23, 81–87). Muestre a los niños un regalo. Pida a un niño que intente dar el regalo a otro niño y pida al segundo niño que rehúse recibirlo. Explique que cuando no recibimos un regalo o un don que se nos ha dado, no podemos disfrutar las bendiciones del mismo. Pida a los niños que presten atención para que, a medida que lean juntos Doctrina y Convenios 19:16, descubran lo que deben hacer para recibir el don de la Expiación.
· Pida a los niños que expliquen el significado de las palabras arrepentirse y perdonar. Dé a cada clase un sobre que contenga las siguientes palabras, cada una de ellas escritas en un pedazo de papel distinto: Cuando, me, arrepiento, recibo, el, perdón. Invite a cada clase a poner las palabras en el orden correcto. Cuando hayan terminado, pida a todos los niños que repitan juntos la frase.
· Relate la historia del hijo pródigo (véase Lucas 15:11–24) con sus propias palabras, haciendo uso de tantas acciones como le sea posible (por ejemplo, sostenga en alto dos dedos para representar a los dos hijos, y frótese el estómago para representar el hambre). Invite a los niños a escuchar el relato y a copiar silenciosamente las acciones que usted haga. Muestre una lámina que represente al hijo pródigo y pregunte en qué forma el padre del relato es como nuestro Padre Celestial. Explique que tal como el padre, nuestro Padre Celestial nos ama y desea que regresemos a Su lado; Él nos perdonará todo lo malo que hayamos hecho si nos arrepentimos.
· Invite a un niño a leer Mosíah 26:30. Pida a los niños que presten atención para descubrir cuán a menudo podemos recibir el perdón. Invítelos a pensar en silencio en lo que harán la próxima vez que hagan algo malo.
· Idea compartida por IdeasSud: Jesucristo es mi Salvador. Antes de que el Padre Celestial nos enviara a la tierra, Él eligió a Jesucristo para que fuera nuestro líder y Salvador. Ustedes eligieron seguir a Jesucristo antes de nacer.
Cuando Jesús vino a la tierra, enseñó el Evangelio y estableció Su Iglesia. Él cumplió con Su promesa de ser nuestro Salvador; sufrió, murió y resucitó para que pudiéramos resucitar y vivir de nuevo con el Padre Celestial y nuestra familia.
En las Escrituras se nos enseña acerca de las muchas bendiciones que Jesucristo hizo posibles. ¿Recuerdan el relato del sueño de Lehi? Lehi vio un árbol, el cual representa el amor del Padre Celestial y de Jesucristo.
En el árbol había un fruto que hacía felices a las personas. Lehi probó el fruto y lo llenó de gran gozo. Lehi quería que toda su familia lo probara. (Véase 1 Nefi 8:10–12.)
El fruto del árbol representa las bendiciones que recibimos gracias a Jesucristo y Su expiación. Nosotros probamos el fruto cuando confiamos en Jesucristo, cuando nos bautizamos y recibimos el Espíritu Santo y cuando vivimos el Evangelio y sentimos el amor de nuestro Salvador.

Actividad

Quite la página A5 y péguela sobre cartulina gruesa; haga cortes en el árbol sobre las rayas blancas y recorte los frutos. Para cada fruto, busque los pasajes de las Escrituras, encuentre la bendición que el Padre Celestial nos ha dado y escríbala sobre la línea. Pase la lengüeta de cada fruto por cada uno de los cortes del árbol.
– Moroni 6: 8
– Mosiah 16: 7-8
– Juan 14: 27
– Hebreos 12: 2
– 2 Nefi 31: 20
– 3 Nefi 19: 21
– Juan 8: 12
– Moroni 8: 17
– 3 Nefi 27: 13
– Moroni 7: 41
Por medio de la expiación de Jesucristo me puedo arrepentir y se me perdonarán mis pecados. 
· Idea compartida por IdeasSud: Puedo arrepentirme y ser feliz. Una vez, una niña se clavó una astilla en el dedo. Su papá tomó una navajita, la limpió y con mucho cuidado pasó el filo por el dedo de su hijita para encontrar el extremo de la astilla y retirarla. Aun cuando su papá lo hizo con mucho cuidado, ¡le dolió mucho cuando se la sacó! La siguiente vez que la niña se clavó una astilla, no se lo dijo a nadie. A los pocos días el dedo se había infectado y le dolía tanto que querían que le sacaran la astilla sin importar lo que tuvieran que hacerle. Su papá se la retiró con mucho cuidado y a partir de entonces el dedo se le empezó a mejorar.
El hacer algo malo siempre nos duele y a menudo hace daño a otras personas. Tal vez pensemos que el dolor desaparecerá si dejamos de pensar en ello; pero si no le hacemos caso, ese acto malo seguirá doliéndonos y entristeciéndonos.
Nuestro Padre Celestial nos ama y desea que seamos felices. Él envió a Su hijo Jesucristo para brindarnos la oportunidad de arrepentirnos. Por medio de Su expiación, Jesús pagó el precio por nuestros pecados a fin de que podamos arrepentirnos y ser perdonados.
El arrepentimiento es el modo de liberarnos y curarnos de un pecado que nos esté dañando espiritualmente. Lo primero que debemos hacer es darnos cuenta de que hemos hecho algo mal y sentir pesar por ello. Este sentimiento procede del Espíritu Santo. Debemos pedirles a nuestro Padre Celestial y a las personas a las que hayamos ofendido que nos perdonen. Luego tenemos que esforzarnos por corregir cualquier problema que resulte de nuestras malas elecciones y decidir no volver a hacerlo jamás. Después de haber hecho todo lo posible por arrepentirnos, nuestro Padre Celestial nos perdonará gracias a la expiación de Jesucristo. El arrepentimiento nos hace más felices en esta vida y hace posible que vivamos con nuestro Padre Celestial y con Jesús para siempre.

Actividad

Puedes jugar este juego solo o con tu familia. Recorta la figura de la página A4 por las líneas gruesas y negras. Dóblala por las líneas punteadas para formar una pirámide. Pega las pestañas con goma de pegar o con cinta adhesiva a fin de que queden en el interior de la pirámide. Escoge uno de los casos para analizar de la lista, lanza la pirámide y explica cómo aplicar a la situación descrita en el caso para analizar el aspecto del arrepentimiento que haya quedado frente a ti.
Por medio de la expiación de Jesucristo me puedo arrepentir y se me perdonarán mis pecados. 
· Idea compartida por IdeasSud: Antes de venir a la tierra, vivíamos con nuestro Padre Celestial. Muestre a los niños de la Primaria la lámina 3–3 (La vida preterrenal), que representa la idea que el artista tiene del cielo. Explique que nuestro Padre Celestial presentó un plan para que todos obtuviéramos un cuerpo físico y aprendiéramos a escoger lo correcto. Lea Moisés 4:1–4 y después pida a los niños que cuenten el relato en sus propias palabras. Pregunte: “¿Quién es el ‘Hijo Amado’ del que habla nuestro Padre Celestial?”. Muestre la lámina 240 de Las Bellas Artes del Evangelio (Jesús el Cristo). Anote lo siguiente en la pizarra: “Se crearía una tierra donde podríamos vivir y demostrar nuestra obediencia a los mandamientos del Padre Celestial”; “Gritamos de gozo cuando oímos el plan de nuestro Padre Celestial”; “Jesús fue preparado para redimirnos”; “Hubo una guerra en los cielos”. Escriba los siguientes pasajes sin ningún orden particular: Abraham 3:24–25; Job 38:7; Éter 3:14; Apocalipsis 12:7–9. Invite a los niños a leer los pasajes y relacionarlos con cada una de las frases anteriores.
· Idea compartida por IdeasSud: Lean y analicen 2 Nefi 2:27 y señale que las elecciones más importantes que realizaremos serán entre el bien y el mal. Divida los niños en tres grupos y dé a cada grupo una de las láminas siguientes: Las Bellas Artes del Evangelio 309 (Alma bautiza en las aguas de Mormón), 310 (Ammón defiende los rebaños del rey Lamoni), 311 (Los anti-nefi-lehitas entierran sus espadas). En cada uno de estos relatos se habla de personas que se rebelaron, se arrepintieron y cambiaron para servir al Señor. Con la ayuda de los maestros, y empleando las Escrituras y los comentarios del reverso de cada lámina, pida a cada grupo que prepare y presente su relato con un teatrillo sencillo. Pregunte qué hizo cada persona o grupo de personas para demostrar su arrepentimiento y luego pregunte cómo podemos saber que nos hemos arrepentido.
· Idea Manual Primaria 1: Pida a los niños que se pongan de pie y diríjalos en el siguiente verso con movimientos:

Cuando hago algo malo (mover el dedo índice de lado a lado),
yo pido perdón;
me siento muy triste (poner cara de disgusto)
por el mal que hice hoy.
Con todo mi corazón (ponerse las dos manos cruzadas en el pecho)
de ser mejor trataré (poner las manos en la cintura y asentir con la cabeza);
y así, al hacer lo bueno,
más feliz también seré (sonreír y asentir con la cabeza).

· Idea Manual Primaria 1: Prepare de antemano un trozo de arcilla o de masa para moldear para cada alumno; después de repartirlos entre los niños, muéstreles cómo hacer con el trozo una bola y cómo aplanarla. Ayúdeles a hacer una carita sonriente en el trozo de arcilla o masa para que recuerden que si piden perdón, se sentirán mejor.

· Idea Manual Primaria 1: Prepare hojas de papel, una para cada niño, escribiendo en la parte superior: Si pido perdón, me sentiré feliz. Entrégueselas con un lápiz o crayón (lápiz de cera). Dígales que dibujen una cara sonriente en la hoja.

· Idea Manual Primaria 1: Ponga las sillas para los niños al revés; cuando quieran sentarse, pídales perdón por haber puesto mal los asientos y pregúnteles qué debe hacer para que estén bien. Mientras vaya dando vuelta las sillas, dígales que se equivocó y que se alegra de verlas derechas otra vez. Explíqueles que muchas veces, cuando nos equivocamos, hacemos cosas que ponen tristes a otras personas. Si nos pasa eso, debemos pedir perdón y tratar de corregir lo que hicimos mal. Agradézcales la paciencia que tuvieron para esperar que les diera vuelta a las sillas, y hágales notar que el saber esperar nos hace más felices.

· Idea Manual Primaria 1: Cante o repita la letra de “Ama a todos, dijo el Señor” (Canciones para los niños, pág. 39).

· Idea Manual Primaria 1: Enséñeles a decir una palabra difícil, como hipopótamo. Dígales que hay palabras muy difíciles de decir. Explíqueles que a veces, cuando hacemos algo que está mal, también es difícil decir “perdón”, pero que aunque sea difícil, esa palabra puede hacernos sentir más contentos después.

· Idea Manual Primaria 1: Cuénteles una historia sobre dos niños que están jugando y uno de ellos empuja al otro y lo hace caer; cuando su amiguito llora, el niño que lo empujó le pide perdón y lo ayuda a levantarse, lo cual hace que el amigo se sienta mejor. Haga hincapié en la idea de hacer que alguien que está triste se ponga contento otra vez. Para esta historia puede utilizar la cara que sonríe y frunce el ceño, de la lección 21, dejando que uno de los alumnos la sostenga y la dé vuelta para mostrar cómo se sentían los niños.

· Idea Manual Primaria 3: Prepare una hoja como la siguiente para cada niño, y pídales que escriban los cuatro pasos del arrepentimiento. Para los niños más pequeños, haga dos círculos en cada una de ellas y pídales que ellos mismos dibujen las caras. Sugiérales que pongan las hojas de papel en un lugar visible en sus casas para que les recuerde cómo arrepentirse y cambien de una carita triste a una carita feliz.
· Idea Manual Primaria 3: Pida los niños que simulen estar tristes y que pidan perdón a alguien por alguna falta que hayan cometido. Haga hincapié en el hecho de que cuando pedimos perdón, es importante ser sincero; con frecuencia, esa sinceridad se refleja en el tono de la voz. Demuéstreles cómo pedir perdón con sinceridad y sin ella, y haga que ellos practiquen la forma de pedir perdón con el tono de voz y postura apropiados.

· Idea Manual Primaria 3: Con sus propias palabras, cuente el relato del arrepentimiento de Alma, hijo, y de los cuatro hijos de Mosíah (véase Mosíah 27). Conforme cuente el relato, haga referencia a los cuatro pasos del arrepentimiento.

· Idea Manual Primaria 4: Lleve a clase una mochila o una bolsa con varios objetos pesados. (Es muy probable que usted sepa qué tentaciones tienen los niños de la edad de los de su clase; por tanto, utilice los nombres de esos pecados en las etiquetas.) Haga que los niños levanten por turno la pesada bolsa y luego que uno de ellos saque un objeto a la vez.

Cuando se hayan sacado todos los “pecados”, la “carga” o el pesado “lastre” del niño será más liviano. (Si lo cree conveniente, deje los objetos a la vista durante el transcurso de la lección para hablar de ellos cuando piense que sea apropiado.) Compare el peso de la bolsa pesada con la liviana. Jesús nos dijo que si nos allegamos a Él por medio de la fe, el arrepentimiento y el bautismo, nuestras cargas serán más livianas. El arrepentimiento es sentir pesar por haber pecado, no volver a hacerlo y luego tratar de vivir a semejanza del Salvador. En esta lección, los niños se enterarán de cómo Alma, hijo, y los hijos de Mosíah sintieron la carga del pecado y descubrieron la felicidad que se obtiene cuando, por medio de la fe en Jesucristo y el arrepentimiento, ese lastre es quitado.

· Idea Manual Primaria 4: Enseñe el relato del poderoso cambio que tuvo lugar en la vida de Alma, hijo, y de los hijos de Mosíah, tal como se registra en Mosíah 27 y 28:1–9, utilizando la lámina en el momento propicio. (Para sugerencias de cómo enseñar el relato de las Escrituras, véase “La enseñanza por medio de las Escrituras”, pág. VIII.) Haga que los niños comprendan que esta lección se trata de Alma, hijo (su padre, Alma, padre, fue la persona que Abinadí convirtió por medio de su prédica). Analice con la clase el proceso del arrepentimiento por el que pasó Alma, hijo, el cual es el mismo por el que todos debemos pasar cuando nos arrepentimos (véase Alma 36:16–21):

1. Reconocer el pecado.
2. Confesar el pecado y orar rogando que se nos perdone.
3. Hacer lo posible por enmendar el error cometido.
4. Abandonar el pecado.
5. Obedecer los mandamientos y llevar una vida más parecida a la del Salvador.

· Idea Manual Primaria 4: Utilice la fotografía de un bebé o pida a una persona que tenga un niño pequeño que lo lleve a clase. Compare la pureza de un bebé con la de una persona que se ha arrepentido.

· Idea Manual Primaria 4: Pida a un converso reciente que hable a la clase sobre algunas de las formas en que el arrepentimiento y el bautismo hayan cambiado su vida y le hayan traído felicidad.

· Idea Manual Primaria 4: Utilice una botella de agua clara para representar a una persona sin pecado. Coloque en el agua unas gotas de colorante para alimentos o tinta; hágales notar cómo el color se expande por el agua y compárelo con el pecado. Luego, agregue unas pocas gotas de blanqueador de ropa y explique que ese procedimiento representa la forma en que el arrepentimiento nos limpia del pecado. (Quizás quiera realizar este experimento en su casa, antes de dar la clase, a fin de saber qué cantidad de colorante y blanqueador debe utilizar.)

· Idea Manual Primaria 4: Canten o repitan la letra de la canción “Saber perdonar” (Canciones para los niños, Nº 52).
· Idea Manual Primaria 6: Analice con los niños qué consecuencias tiene el pecado en nosotros? Después pida un voluntario de entre los niños de la clase y átele los tobillos juntos con una cuerda, una media de nilón vieja o una bufanda y luego pídale que trate de pararse en un banco o en una silla sin saltar.

Lea Doctrina y Convenios 88:86. Explique que los errores y las malas acciones se pueden comparar con una cuerda que nos limita y nos impide progresar o ascender hacia el reino de nuestro Padre Celestial. Nos impiden también ser tan felices como lo hubiéramos sido si no hubiéramos pecado.
Pregunte a los niños qué podemos hacer para desatar las cuerdas de nuestras malas acciones. Es importante que los niños comprendan que debido a la Expiación, podemos arrepentirnos, superar nuestros errores y ser perdonados. Desate la cuerda y pida al niño que se pare en el banco o la silla (si utiliza una silla, sosténgala mientras el niño se sube a ella). Explique que el arrepentimiento es semejante a desatar una cuerda. Nos vemos libres de los errores que nos impiden ser felices y progresar para ser dignos de vivir con nuestro Padre Celestial.

· Idea Manual Primaria 6: Pida a las familias de los niños de su clase que, si es posible, le presten una fotografía de los niños cuando éstos eran bebés o en su defecto utilice una lámina de un bebé. Ponga las fotografías a la vista. (Si tiene fotografías de todos los niños de la clase puede, si lo desea, hacer que los niños adivinen quién es el bebé en cada una de las fotografías.) Explique que cuando dejamos la presencia de nuestro Padre Celestial para venir a la tierra, éramos puros y no habíamos cometido ningún pecado. Nuestro Padre Celestial sabía que no permaneceríamos puros, sino que cometeríamos errores a medida que fuéramos creciendo y aprendiendo. Debido al amor que Jesucristo tiene por nosotros, Él sufrió por nuestros pecados y con ello hizo posible que se nos perdonara por medio del arrepentimiento.
· Idea Manual Primaria 2: Canten o reciten la letra de “Si te sientes feliz” (Canciones para los niños, pág. 125), ayudando a los niños a inventar versos nuevos que hablen de decisiones felices.

Por ejemplo:
¡Si te sientes hoy feliz, sé bueno, sí! (Aplaudir.)
¡Si te sientes hoy feliz, sé bueno, sí! (Aplaudir.)
Si te sientes muy feliz, tu rostro no podrá mentir.
¡Si te sientes hoy feliz, sé bueno, sí! (Aplaudir.)
Otras opciones incluyen:
… di la verdad! (Tocarse la boca dos veces.)
… ve a compartir! (Extender el brazo en acción de dar.)
… ora al Señor! (Cruzar los brazos e inclinar la cabeza.)
Es posible que usted desee terminar la canción cantando todas las ideas en forma combinada de la siguiente manera:
¡Si te sientes hoy feliz, sé bueno, si (Aplaudir), di la verdad (Tocarse la boca dos veces), ve a compartir (Extender el brazo en acción de dar), ora al Señor (Cruzar los brazos e inclinar la cabeza)!

 Por medio de la expiación de Jesucristo me puedo arrepentir y se me perdonarán mis pecados. 

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2 comentarios

  1. muchas gracias hna por todo lo compartido

  2. gracias por todo este trabajo compartido

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