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Jesucristo resucitó y yo también resucitaré.

Ideas del Bosquejo del Tiempo para Compartir

· Canten juntos “¿Vivió Jesús una vez más?” (CN, pág. 45) o “Resucitó Jesús” (CN, pág. 44). Pida a un niño que explique lo que la canción enseña. Diga a los niños que gracias a que Jesucristo resucitó, todos nosotros también resucitaremos. Sostenga en alto las Escrituras y explique que sabemos que Cristo resucitó porque en las Escrituras podemos leer que así fue. Explique que aun cuando quizá no hayamos visto al Cristo resucitado, otros lo han visto, y ellos nos han dicho lo que saben.

· Pida a varios miembros adultos de su barrio que vayan al tiempo para compartir y que representen a uno de los siguientes testigos del Cristo resucitado: María Magdalena (véase Juan 20:1–18), Tomás (véase Juan 20:19–29), un hombre o una mujer nefita (véase 3 Nefi 11:1–17; 17), y José Smith (véase José Smith—Historia 1:11, 14–17; véase también D. y C. 76:22–24). Pida a los miembros del barrio que compartan el relato de las Escrituras y que den testimonio de la resurrección de Cristo.

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· Divida a los niños en grupos y dé a cada grupo una lámina de un acontecimiento que se relacione con la Resurrección (por ejemplo, podría utilizar láminas de la Crucifixión, la sepultura de Cristo, la tumba vacía, María y el Señor resucitado, y Jesús mostrando Sus heridas a Sus discípulos). Dígales que no permitan que los otros grupos vean su lámina. Pida a cada grupo que dé unas cuantas pistas que ayuden a los otros niños a adivinar lo que está sucediendo en la lámina. Cuando adivinen correctamente, muestre la lámina a los otros grupos. Explique que debido a que Jesucristo resucitó, todos resucitaremos.

· Utilice láminas para contar brevemente el relato de la muerte de Jesús (véase Mateo 27:33–60; Marcos 15:22–46; Lucas 23:33–53; Juan 19:17–42). Pida a los niños que piensen cómo se deben haber sentido la familia y los amigos de Jesús cuando Él murió. Pida a varios niños (o adultos), con anticipación, que vengan a la Primaria preparados para compartir un relato de uno de los testigos de la resurrección de Cristo, tal como María Magdalena (véase Juan 20:11–18), Pedro y Juan (véase Juan 20:2–10), los discípulos (véase Juan 20:19–22; Lucas 24:33–53), Tomás (véase Juan 20:24–29), y los Nefitas (véase 3 Nefi 11:8–17). Entrégueles una etiqueta con el nombre del personaje sobre el cual van a compartir la historia. · Válgase de la ilustración que figura en la página 123 del manual de la guardería (vea las instrucciones que se encuentran en la página 121) para contar el relato de la Resurrección (véase Juan 19:41–42; 20:1, 11–18). Explique que cuando Jesucristo resucitó, Su cuerpo y Su espíritu volvieron a unirse, lo cual hizo posible que todos resuciten. Pida a los niños que digan lo siguiente: “Gracias a que Jesucristo resucitó, yo también resucitaré”.

· Escriba una lista de palabras en la pizarra que describan cómo se habrán sentido los discípulos el día en que Jesús murió (tales como pena, dolor, tristeza y desesperación). Pida a los niños que sugieran palabras que signifiquen lo opuesto de esas palabras (tales como felicidad, gozo, esperanza y fe ), y escríbalas en la pizarra. Explique que esos son los sentimientos que tuvieron los discípulos cuando Jesucristo resucitó. Analicen algunas de las bendiciones que proceden de saber que resucitaremos (véase Isaías 25:8; Alma 22:14).

· Escriba lo siguiente en la pizarra: “Agradezco que Jesús resucitó porque…”. Invite a un miembro del barrio, que tenga un ser querido que haya fallecido, a ir a la Primaria y compartir brevemente la razón por la que él o ella esté agradecido por la Resurrección. Pregunte a los niños si conocieron a alguien que haya muerto e invítelos a que cierren los ojos y piensen en esa persona. Invite a algunos de los niños a ponerse de pie y completar la frase que está en la pizarra, así como a compartir lo que la Resurrección significa para ellos.

· Pida a los niños que se pongan de pie y con usted canten o reciten las palabras de “¿Vivió Jesús una vez más?” Ayúdelos a hacer las acciones que se sugieren.

¿Vivió Jesús una vez más (Manos hacia afuera con las palmas hacia arriba.)cuando en la cruz murió?Al tercer día en el jardín, (Levantar tres dedos.)a María habló. (Poner las manos alrededor de la boca.)¿A los que amaba visitó? (Poner las manos sobre el corazón.)Él se dejó tocar. (Con los dedos de una mano tocar la palma de la otra.)Con ellos Él también comió (Hacer como que comen.)miel de un panal.Tenía marcas de la cruz (Tocar las palmas.)en las manos y en los pies. (Agacharse y tocar los pies.)¿Vivió Jesús una vez más (Manos hacia afuera con las palmas hacia arriba.)después que muerto fue?¡Oh sí, Él vive, sí! (Mover la cabeza en forma afirmativa.)

· Lea con los niños el relato con ilustraciones “La primera Pascua de Resurrección”. En los lugares indicados, ayude a los niños a decir las palabras que las ilustraciones representan. Si es posible, haga una copia del relato para cada uno de los niños.

· Lleve a la clase una fotografía de un familiar o amigo suyo que haya muerto, muéstresela a los niños y cuénteles algunas cosas que usted y esa persona hayan hecho y por qué usted la ama y admira. Expréseles cómo se siente al saber que algún día podrá ver a esa persona otra vez.

· Dé a cada niño una hoja de papel titulada: Todos viviremos otra vez. Dé a los niños lápices de cera y pídales que dibujen a personas amadas que hayan muerto o que dibujen a su propia familia. Permítales mostrar sus dibujos al resto de la clase y hablar de ellos.
Recuerde a los niños que debido a la resurrección de Jesucristo, todos resucitaremos después de morir. Tambien todos nuestros seres amados resucitarán algún día.

· Comenten acerca de discapacidades mentales o físicas que conozcan o que hayan observado. Ayude a los niños a entender que cuando resucitemos, nuestros cuerpos serán perfectos (véase Alma 40:23). Nadie tendrá ninguna discapacidad; comente con ellos lo maravilloso que será.

· Cante o repita con los niños la letra de “Resucitó Jesús” (Canciones para los niños, pág. 44).

El Señor vive,¡qué dicha es!Vive Jesús;vive otra vez.En esta Pascuacantamos loor:¡Resucitó nuestro Señor;resucitó nuestro Señor!

· Dirija a los alumnos para que se pongan de pie y hagan los movimientos que se indican.

Tres días después de Su muerte (levantar tres dedos de la mano)Jesús vivió otra vez; tenía marcas de los clavos en las manos y en los pies (señalarse las palmas de las manos y los pies),y una herida en el costado (señalarse un costado del cuerpo) que todos vieron también.Vino a enseñar que debemos (levantar el dedo índice, como para indicar algo)el Evangelio obedecer (cruzarse de brazos).Y porque Él resucitó vamos a resucitar también (hacer movimiento de asentir con la cabeza).

· Analice brevemente algunas de las costumbres de la Pascua que les resulten familiares a los niños. Haga recalcar el hecho de que no obstante lo divertidas que sean algunas de esas costumbres, debemos tener siempre presente que la Pascua es para recordar el sacrificio y la muerte y resurrección de Jesús.

· Lleve a la clase un guante y muéstrelo a los alumnos. Compare nuestro cuerpo físico con un guante dentro del cual se mete una mano, que representa al espíritu; muéstreles cómo la mano (el espíritu) hace mover el guante (el cuerpo); saque la mano de dentro del guante y dígales que así es la muerte del cuerpo, que cuando el cuerpo muere, el espíritu sale de él y se separan, y el cuerpo ya no se puede mover. Vuelva a poner la mano dentro del guante, y explíqueles que así es como resucitamos: el espíritu vuelve a entrar en el cuerpo y el cuerpo vuelve a vivir, pero entonces es inmortal, o sea, que no volverá a morir nunca. Haga hincapié en que todos resucitaremos gracias a que Jesucristo resucitó.

· Haga copias, una para cada alumno, de la hoja titulada “Jesús es nuestro amigo”, que se halla al final de la lección 6, y entréguelas a los niños para que las coloreen.

· Lleve a la clase una bolsita de granos u otro objeto blando. Juegue con los niños tirándoles la bolsita en la falda al mismo tiempo que les hace una de las preguntas que se hallan a continuación, u otras similares; ellos deben contestar la pregunta al tiempo que le devuelvan la bolsita. Continúe, hasta que todos hayan participado por lo menos una vez.
• ¿Por qué celebramos la Pascua?
• ¿Quién fue la primera persona que resucitó?
• ¿Qué quiere decir resucitar?
• ¿Dónde pusieron el cuerpo de Jesús después que Él murió?
• Después que Jesús resucitó, ¿hubo muchas personas que lo vieron?
• ¿Por qué hizo Jesús que lo tocaran después de resucitar?
• Por haber resucitado Jesús, ¿quiénes van a resucitar?

· Dirija a los niños para que canten o repitan la letra de la canción “¿Vivió Jesús una vez más?” (Canciones para los niños, pág. 45) o “Resucitó Jesús” (Canciones para los niños, pág. 44).

· Después de repetir a los niñitos que Jesús fue puesto en una tumba cavada en la roca y cerrada con una piedra pesada, diríjalos para que hagan los movimientos que se indican, mientras usted les dice las palabras del siguiente verso:

¡Jesús resucitó!
Aquí pusieron a Jesús (señalar un lugar imaginario),pero la piedra alguien quitó (imitar el movimiento de hacer rodar una piedra pesada).Inclínense y miren adentro (inclinarse y ponerse la mano como visera sobre los ojos simulando que miran).Él no está ahí. ¡Desapareció! (ponerse de pie otra vez).¡Es que Jesús ya resucitó! (hacer movimiento de aplaudir sin hacer ruido).(Dana Eynon, en Bible Story Finger Plays and Action Rhymes. Cincinnati, Ohio: Standard Publishing Co., 1964, pág. 29).

· Dígales que Jesús murió y resucitó en primavera. Explíqueles que la primavera es una época en la que hay vida nueva. Los árboles y las flores que se secaron en el invierno brotan de nuevo y hay muchos animalitos que nacen en esa estación del año. Deje que dibujen flores o animalitos. Muéstreles la lámina 1–3, de Jesucristo, y dígales que porque Jesús murió y resucitó (volvió a vivir), nosotros también volveremos a vivir después de morir.

· Cante o repita la letra de la canción “Fiel amigo es Jesús” (Canciones para los niños, pág. 37). Hágales recordar otra vez que celebramos la Pascua para acordarnos de Jesús y Su resurrección.

· Coloque en una caja tiras de papel con una de las siguientes palabras o frases en cada una: «sábana, especias aromáticas, jardín, soldados, piedra» y haga que los niños, por turno, escojan una. Pídales que describan lo que cada una de ellas contiene y que expliquen de qué manera esa palabra o frase se relaciona con la sepultura de Jesús. Emplee un número suficiente de palabras o frases para que cada uno de los niños tenga la oportunidad de participar en la actividad.
Pídales que se imaginen que es temprano por la mañana del domingo siguiente a la crucifixión y sepultura de Jesús, y que supongan que se encuentran en compañía de los discípulos que lamentan la muerte del Señor. Todos habían tenido la esperanza de que Jesús los libertaría del yugo romano y que con gran poder y gloria establecería su reino sobre la tierra. Pero ahora Él estaba muerto. Explique a los niños que analizarán lo que sucedió ese domingo por la mañana en Jerusalén.

· Provea a cada niño una de las siguientes pistas y haga que la lea ante la clase. Pida a los miembros de la clase que adivinen su significado. Si no conocen la respuesta, indique al niño que está haciendo la pregunta que les dé la referencia correspondiente a fin de que busquen la respuesta en las Escrituras.

  • Soy la primera persona a quien se apareció Jesús después de Su resurrección. ¿Quién soy? (María Magdalena. Juan 20:1, 16.)
  • Jesús apareció ante nosotros y tocamos Sus pies. ¿Quiénes somos? (Las otras mujeres. Mateo 28:5, 9.)
  • Fui el primer Apóstol que entró en el sepulcro. ¿Quién soy? (Pedro. Juan 20:6.)
  • Soy el Apóstol que corrió con Pedro hacia el sepulcro. Cuando vi que estaba vacío, tuve la certeza de que Jesús había resucitado. ¿Quién soy? (Juan. Juan 20:8.)
  • Mi amigo y yo caminamos con Jesús hasta Emaús y sin embargo no lo reconocimos. ¿Quién soy? (Cleofas. Lucas 24:18.)
  • Jesús se nos apareció mientras nos encontrábamos reunidos en un lugar a puertas cerradas. ¿Quiénes somos? (Discípulos. Juan 20:19.)
  • Yo no estaba con los otros Apóstoles cuando Jesús se apareció entre ellos. Yo no creí que Jesús había resucitado de los muertos hasta el momento en que pude verlo con mis propios ojos y palpar las marcas de los clavos en Sus manos y en Sus pies. ¿Quién soy? (Tomás. Juan 20:24.)
  • Nosotros nos hallábamos presentes cuando los ángeles removieron la piedra de la entrada del sepulcro. Los principales sacerdotes nos habían sobornado para que mintiéramos acerca de lo que habíamos visto. ¿Quiénes somos? (Los soldados romanos. Mateo 28:12.)

· Escriba en la pizarra una lista de palabras que describan cómo deben haberse sentido los discípulos el día en que murió Jesús, tales como aflicción, pesar, tristeza y desaliento. Pida a los niños que mencionen algunas palabras que significan lo contrario, tales como felicidad, gozo, esperanza y fe, y escríbalas en otra columna. Explíqueles entonces que todo eso fue quizás lo que sintieron los discípulos al enterarse de que Jesús había resucitado. Analice con ellos lo que significa para nosotros la esperanza de que seremos resucitados.

· Con la previa autorización de la presidencia de la Primaria y con el espíritu que provee la oración, escoja a una persona miembro de la Iglesia que tenga un ser amado que haya fallecido e invítelo a que hable con los niños y les diga lo que la Resurrección significa para él (ella).

· Diga a los miembros de la clase que Jesucristo ama a los niños y que Él debe estar muy complacido y feliz de saber que ellos están en la Primaria en esta mañana de la Pascua de Resurrección.
Exponga la lámina 3–15, Jesucristo resucitado, pegándola en la pared, en la pizarra o en otro lugar.
Luego explique que usted ha escrito cada uno de los nombres de los niños en una hojita de papel, y que desea que pasen al frente, uno a la vez, y que peguen sus nombres respectivos cerca de la lámina de Jesús. Conforme los niños pasen al frente, dígales a cada uno: “Jesucristo ama a (nombre del niño)”.

· Haga una copia del volante “El círculo de amor de Jesucristo” para cada niño.

Déle uno a cada niño, junto con un lápiz y lápices de cera, y pídales que escriban sus nombres respectivos en la esquina superior derecha de la hoja. Ayúdelos a hacerlo si fuera necesario. Lea con los niños lo que dice alrededor del círculo. En seguida, pídales que se dibujen a sí mismos en el centro del círculo. Escriba en la pizarra “Jesucristo me ama”, y diga a los niños que lo copien en la parte inferior del volante. Aquí yace Jesús (señalar hacia adelante). ¡La piedra ya no está! (señalar otra vez) Ven, inclínate y verás (agacharse y mirar). ¡Él ya se levantó! (erguirse) Jesús resucitó (aplaudir una vez muy quedo).

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