Daniel demuestra valor en el horno ardiente

“Si perezco, que perezca”

Objetivo: Alentar a los miembros de la clase para que tengan el valor de vivir de acuerdo con las normas del Evangelio.


 

valor para rechazar la comida del rey

valor en el horno

valor para orar

valor de ester

Si tiene acceso a las láminas del estuche Las bellas artes del Evangelio que se mencionan a continuación, póngalas a la vista de sus alumnos: “Daniel rehúsa la comida y el vino del rey” (Daniel 1:3–21) (N° 114), “Tres hombres en el horno ardiendo” (Daniel 3:20–30) (N° 116) y “Daniel en el foso de los leones” (Daniel 6:11–24) (N° 117). Pida a los alumnos que piensen en lo que tienen en común esas tres historias. Dígales que pedirá sus respuestas al final de la lección.

Llene un recipiente de vidrio (de un litro) con tapa hasta la mitad con arroz o trigo. Coloque encima del grano una pequeña pelotita ligera (como una pelota de tenis) y póngale la tapa. Pregunte a los alumnos si alguna vez han sentido que no pueden salir de entre todos los problemas y dificultades que les abrumen. Levante el recipiente y voltéelo rápidamente de manera que la pelota quede en la parte de abajo, cubierta por el grano. Dígales que hoy van a aprender acerca de unos jóvenes que tal vez se hayan sentido también “sepultados”.

1. Daniel y sus amigos rehúsan comer la comida del rey Nabucodonosor y son bendecidos con buena salud y con sabiduría.

Lean Alma 36:3 y pregunte lo que el Señor promete a los fieles. Pida a los alumnos que estudien Daniel 1:3-5, Daniel 1:8, Daniel 1:12, Daniel 1:15-17, Daniel 1:20 y digan lo que hizo el Señor por Daniel y sus compañeros para cumplir esa promesa. Al comentar la obediencia de esos jóvenes y cómo les bendijo el Señor por su fidelidad, agite el recipiente y muestre a los alumnos cómo la pelota, al igual que Daniel y sus amigos, se eleva por encima de lo que le cubre.

El élder Boyd K. Packer enseñó esto: “…he llegado a saber que un propósito fundamental de la Palabra de Sabiduría está relacionado con la revelación. Desde vuestra más tierna infancia os enseñamos a absteneros del uso del café, de las bebidas alcohólicas, del tabaco, de las drogas y de todo aquello que pueda afectar vuestra salud… Si una persona que esté bajo los efectos de las mencionadas substancias apenas podría entender unas simples palabras, ¿cómo podría responder a las impresiones del Espíritu que se dirigen a su más delicada sensibilidad? Pese a lo valioso de la Palabra de Sabiduría como ley de salud, puede resultar de mucho mayor valor para vosotros en lo espiritual que en lo físico…” (véase “El don de saber escuchar”, Liahona, enero de 1980, pág. 30).

• ¿Qué nos enseñan esas palabras sobre la forma en que debemos reaccionar cuando se nos presiona para que hagamos algo que no debemos hacer? ¿Qué problemas enfrentamos en la actualidad que exigen valentía para obedecer los mandamientos del Señor? ¿Cómo cultivaremos el valor que vamos a necesitar para obedecer al encontrarnos en esas situaciones?

2. El Señor salva a Sadrac, Mesac y Abed-nego de la muerte en el horno de fuego ardiendo.

Lean juntos como clase Daniel 3:3–6, Daniel 3:12-15. Pida a los alumnos que escriban con sus propias palabras los versículos Daniel 17–18. Pregunte: ¿Qué nos dicen esos versículos acerca del carácter de esos jóvenes? Voltee el recipiente y agítelo para que, mientras analizan los versículos, la pelota salga a flote en la parte superior del recipiente. Pregunte a los alumnos:

  • Si estuvieran en una situación similar, ¿cuán difícil les resultaría tomar la decisión correcta?
  • ¿Qué nos ayuda a tomar decisiones correctas en nuestros días?
  • Si el Señor no los hubiera salvado de las llamas, ¿habría valido la pena perder la vida de tres hombres por rehusar adorar a un dios falso? ¿Por qué?

El élder Neal A. Maxwell hizo el siguiente comentario: “El tener una esperanza eterna no significa que se nos librará de los problemas inmediatos, sino que se nos rescatará de la muerte sempiterna. Hasta entonces, esa esperanza nos lleva a decir las tres mismas palabras que pronunciaron tres jóvenes valientes hace muchos siglos; ellos sabían que Dios los libraría del horno ardiente, si ésa era Su voluntad. ‘Y si no’, [dijeron] igual estaban dispuestos a servirlo…” (“El ‘fulgor perfecto de esperanza’ ”, Liahona, enero de 1995, pág. 39).

Pregunte a los alumnos qué clase de “horno de fuego ardiendo” enfrentan cuando optan por no ser siervos de los estilos y las prácticas del mundo. Si lo desea, escriba las respuestas de ellos en la pizarra en forma de lista. Haga notar que los tres hombres no estaban solos en su aflicción (véase el vers. 25). Lean Doctrina y Convenios 20:77 y analicen la frase “para que siempre puedan tener su Espíritu consigo”. Ayude a los alumnos a entender que, al igual que los tres hombres en el horno de fuego ardiendo, no tienen por qué estar solos.

3. A pesar del decreto del rey, Daniel ora y lo echan en el foso de los leones. El Señor envía a un ángel para protegerlo.

Para leer el capítulo 6 de Daniel, podría asignar a varios alumnos para que lean las partes del narrador, un representante de los presidentes y príncipes celosos, el rey Darío y Daniel. Después de leer Daniel 6:1-4, Daniel 6:6–9, Daniel 6:10-11, Daniel 6:16, Daniel 6:18 pregunte a los alumnos:

  • ¿Qué decidió hacer Daniel a pesar de la ley del rey? (véase el comentario correspondiente a Daniel 6:10 en El Antiguo Testamento: 1 Reyes–Malaquías, pág. 309).
  • ¿Por qué tuvo que ser una decisión difícil?
  • ¿Qué piensan de las personas que pueden tomar la decisión correcta aún bajo circunstancias difíciles?

Continúen con la lectura del resto del capítulo. Daniel 6:22–23, Daniel 6:25–27

Tengamos el valor de desafiar la opinión popular, el valor de defender lo que sea justo.

Dirija la atención de los alumnos hacia las tres láminas y pregúnteles de nuevo lo que tienen en común las tres historias. Lean una vez más la promesa contenida en Alma 36:3 (véase también Mosíah 23:21–22; Alma 37:37) y exprese su testimonio del poder que tiene el Señor para ayudarnos cuando enfrentemos problemas si le damos prioridad a Él en nuestra vida.

 

Sobre Conexión SUD

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