Que es la Gracia - ConexionSUD

¿Qué es la gracia?

La gracia es la ayuda divina y la fortaleza que recibimos por medio de la expiación de Jesucristo. Por medio de la gracia somos salvos del pecado y de la muerte. Además, la gracia es un poder que nos fortalece día a día y nos ayuda a perseverar hasta el fin. Se requiere esfuerzo de nuestra parte para recibir la plenitud de la gracia del Señor.

  • ¿Qué significa la gracia para usted? ¿De qué manera le ha ayudado a cambiar su vida el hecho de sentir el poder de Jesucristo?
  • ¿Qué saben las jóvenes en cuanto a la gracia? ¿De qué forma puede ayudarles a comprender el poder de la gracia en la vida de ellas?

Haga en la pizarra un dibujo sencillo de una persona que esté en el fondo de una fosa y otra en la parte superior de la fosa bajando una escalera. Pregunte a las jóvenes qué se necesita para salvar a la persona que está en la fosa. ¿Cuál es la función de la persona que está en la parte superior de la fosa? ¿Cuál es la función de la persona que está en la fosa? ¿Qué enseña el dibujo a las jóvenes acerca de cómo nos salva la gracia del Salvador?

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Pregunte a las jóvenes qué saben acerca de la gracia. ¿Qué piensan ellas que significa la gracia? ¿De qué forma perciben la gracia en sus vidas? ¿Creen ellas que son salvas por la gracia? ¿Qué dudas tienen en cuanto a la gracia?

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¿Qué es el poder habilitador de Jesucristo?

Puesto que todos pecamos, tenemos que aprender y aplicar los principios del arrepentimiento, un aspecto esencial del evangelio de Jesucristo. Sin el sacrificio del Salvador, ninguno de nosotros podría vencer el pecado ni regresar a la presencia de nuestro Padre.

Ayudarnos a superar el pecado es un aspecto de la gracia del Salvador; pero hay otro. La gracia se define como “ayuda o fortaleza divina [que] proviene de la misericordia y el amor de Dios”1. Por la gracia de Jesucristo podemos ser fortalecidos para “hacer el bien y ser benignos, y para servir más allá de nuestro propio deseo personal y de nuestra capacidad natural”2. Como lo ha explicado el élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce Apóstoles, “la palabra gracia a menudo se usa en las Escrituras para indicar un poder que fortalece o hace posible que las cosas ocurran”.

Palakiko fue bendecido por la gracia del Salvador a fin de lograr algo para lo que él mismo se consideraba incompetente. Ese mismo poder puede ayudarnos a todos de maneras tanto pequeñas como grandes.

¿Cómo podemos tener acceso a la gracia del Salvador?

Dios puede ayudarnos cuando necesitamos guía o apoyo, pero también depende de nosotros. Debemos procurar Su ayuda y ser dignos de ella.

Como ha dicho el élder Richard G. Scott, del Quórum de los Doce Apóstoles: “Cuando uno obedece los mandamientos del Señor y presta servicio a Sus hijos desinteresadamente, la consecuencia natural es el poder de Dios: el poder para hacer más de lo que podemos por nosotros mismos. Nuestras perspectivas, nuestros talentos y nuestras habilidades se amplían porque recibimos la fortaleza y el poder del Señor”.

Este modelo puede verse en la vida de Jasmine B., de Washington, EE. UU., quien recibió ayuda para afrontar una enfermedad. Antes de contraer la enfermedad, Jasmine era una joven sana que se destacaba en el equipo de atletismo de su escuela secundaria y a quien le encantaba levantarse temprano para ir a seminario.

Entonces empezó a sentirse enferma; perdió 7 kilos rápidamente, y no importaba cuánto durmiera, cada vez le costaba más levantarse para ir a seminario. No podía correr tan bien como antes, siempre tenía hambre y sed, y se sentía débil todo el tiempo.

Pasó un mes antes de que empezase a orar para pedir ayuda. “Tardé tanto”, explica, “porque el pensar en orar pidiendo ayuda era un acto de sumisión por el que admitiría que algo malo me pasaba. Me daba miedo”.

No obstante, como se había humillado para procurar la ayuda del Señor, empezaron a llegar las respuestas. Fue a ver a un médico que descubrió que había desarrollado diabetes del tipo I, lo cual significaba que su cuerpo no podía producir insulina para procesar el azúcar. La diabetes tiene consecuencias de por vida y se debe controlar con mucho cuidado. Mientras los médicos elaboraban un plan para ayudarle a controlar su dolencia, Jasmine empezó a preocuparse de que tal vez no pudiera seguir compitiendo en atletismo.

“Nunca dejé de orar mientras luchaba por entender mi nueva vida y por controlar mi enfermedad”, agrega. “Oré en busca de fortaleza y entendimiento, y para ser capaz de aceptar esa prueba. No habría conseguido superar aquellos días y semanas tan difíciles de no haber sido por la oración”.

Jasmine mejoró de una forma increíble. A las dos semanas del diagnóstico estaba de vuelta practicando en la pista de atletismo, y ese mismo año obtuvo buenos resultados en las competencias estatales. “Creo que mi Padre Celestial me ha bendecido con un cuerpo fuerte y sano porque me he estado esforzando por mantenerme firme en el Evangelio”, dice. “Tener diabetes no era el fin del mundo; sabía que podría superar este momento con Su ayuda”.

Por la gracia de Dios y mediante su dependencia de Él, Jasmine es capaz de hacerle frente a su enfermedad y tener triunfos maravillosos en su vida.

La gracia está al alcance de todos

Este mismo poder fortalecedor, la gracia de Cristo, está al alcance de todos nosotros. Siempre que se sientan solos, abrumados o desalentados, recuerden que el Señor Jesucristo pone Su gracia al alcance de ustedes.

Como lo ha explicado el élder Craig A. Cardon, de los Setenta: “Al ejercer la fe en el Señor Jesucristo, el poder habilitador de Su expiación nos fortalece en nuestros momentos de necesidad [véase Jacob 4:7] y Su poder redentor nos santifica cuando nos ‘[despojamos] del hombre natural’ [Mosíah 3:19]. Esto brinda esperanza a todos, especialmente a aquellos que piensan que el Salvador no está dispuesto a ayudar [ni] a salvar cuando se vuelve a ceder a la debilidad humana”

Cosas que podrían hacer las jovencitas:

  • Medita en las veces en que Dios te ha concedido Su gracia y anota esas experiencias en tu diario.
  • Ponte metas para mejorar tus destrezas y dedica tiempo a reconocer la gracia del Salvador a medida que te esfuerzas por alcanzar esas metas.
  • Comparte tu testimonio y tus experiencias con otras personas en casa, en la escuela, en la Iglesia o en las redes sociales.

Sobre Conexión SUD

Cumplir con nuestro llamamiento sin descuidar nuestras otras miles de obligaciones es posible! Soy Rocio, mamá, diseñadora y blogger SUD. Bienvenidos a Conexión SUD!

3 comentarios

  1. Gracias…me ayudó con mucho conocimiento para compartir mi clase el domingo… Gracias_❤

  2. Eres increible!!!!! Me das ideas geniales para las clases que tengo que dar! GRACIASSSSSS…
    Eternamente agradecida…

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