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Mi Padre Celestial y Jesucristo me aman - Conexión SUD

Mi Padre Celestial y Jesucristo me aman

– Pida al pianista que toque las primeras dos notas de una canción que enseñe sobre el amor que nos tienen nuestro Padre Celestial y Jesucristo, y pida a los niños que adivinen cuál canción es. Continúen agregando una nota a la vez hasta que los niños la adivinen correctamente. Canten juntos la canción y luego analicen lo que la canción enseña sobre el amor que nos tienen nuestro Padre Celestial y Jesucristo. Enumere las ideas de los niños en la pizarra. Repita con cada canción. Considere utilizar las siguientes canciones:

  • “Mi Padre Celestial me ama” (CN, págs. 16–17)
  • “Demos gracias al Padre” (CN, pág. 15)
  • “Siento el amor de mi Salvador” (CN, págs. 42–43)
  • “Soy un hijo de Dios” (CN, págs. 2–3).

– Dé a cada niño una hoja de papel y pídales que dibujen una forma en la que saben que su Padre Celestial y Jesucristo los aman. Quizá desee decir a los niños que pueden consultar las ideas que se enumeraron en la pizarra durante la actividad que se describe anteriormente. Pegue los dibujos uno al otro con cinta adhesiva y muéstrelos en una caja con rodillos (véase LE, pág. 183), o desenróllelos como lo haría con un pergamino. Conforme los niños vean, pida al pianista que toque una de las canciones que se indican más arriba.

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– Escriba en pedazos diferentes de papel algunos ejemplos de formas en que nuestro Padre Celestial nos demuestra el amor que nos tiene y algunas formas en que nosotros le demostramos el amor que le tenemos a Él. Coloque los pedazos de papel en un recipiente y pida a los niños que los saquen uno a la vez. Lea cada uno de ellos en voz alta. Si es algo que demuestra el amor que nuestro Padre Celestial nos tiene, pida a los niños que extiendan un brazo hacia arriba; si es algo que demuestra nuestro amor por nuestro Padre Celestial, pídales que pongan las manos sobre el corazón.

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– Diga a los niños que los ama y hable brevemente de otras personas que los aman, tales como sus padres, sus hermanos y hermanas, sus abuelos, etc. Luego explíqueles que hay dos personas más que los aman más que ninguna otra persona: el Padre Celestial y Jesucristo. Diga a los niños: “El Padre Celestial y Jesús saben quiénes son ustedes. Saben su nombre y les aman”. Señale a uno de los niños y diga: “El Padre Celestial y Jesús aman a [nombre del niño o niña]”. Repita con cada niño.

– Recite el siguiente verso de movimiento e invite a los niños a seguirle:

Mi Padre Celestial me conoce (apuntarse a sí mismo)
y sabe lo que me gusta hacer.
Sabe mi nombre y el lugar donde vivo. (juntar las puntas de los
dedos para formar el techo de una casa)
Y que me ama también lo sé. (abrazarse a sí mismo)

Cristo bendice a los niños nefitas

– Diga a los niños que en las Escrituras aprendemos que Jesús ama a los niños pequeños. Abra el Libro de Mormón y resuma brevemente el relato de cuando Jesucristo bendijo a los niños nefitas (3 Nefi 17:11–12, 21–24). A continuación figura un ejemplo:
Jesús estaba enseñando a la gente (señale a Jesús en la lámina). Les pidió que le llevaran a sus niños pequeños (señale a los niños de la lámina). Se sentaron alrededor de Él y Jesús se arrodilló y
oró (pida a los niños que se arrodillen e inclinen la cabeza). Luego bendijo a cada niño, uno por uno. Jesús hizo esto porque ama a los niños pequeños (pida a los niños que se abracen a sí mismos).

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– Cante o diga las siguientes palabras de “Siento el amor de mi Salvador” (Canciones para los niños, págs. 42–43) y haga las acciones que se indican a continuación. Invite a los niños a hacerlas con usted.

Yo siento Su amor (poner las manos sobre el corazón)
en la naturaleza; (extender los brazos)
amor del Salvador (poner las manos sobre el corazón)
que me infunde calma. (cruzar los brazos en forma de X y
colocarlos sobre el pecho)

– Pida a los niños que se sienten en un círculo. Circule por la parte interior del círculo con el espejo y permita que cada niño se vea la cara. A medida que cada niño se vea en el espejo, pídale que diga su nombre (si puede). Luego diga: “El Padre Celestial y Jesús aman a [nombre del niño o niña]”.

– Coloque las láminas que haya llevado en varios lugares del aula. Diga a los niños que el Padre Celestial y Jesucristo nos han dado muchas bendiciones porque nos aman. Pídales que caminen con usted hasta una de las láminas y ayúdeles a nombrar la bendición que representa. Invítelos a hacer una acción que se relacione con esa bendición (hacer de cuenta que leen las Escrituras, hacer de cuenta que son un árbol, etc.). Repita con las otras láminas.

– Haga una etiqueta que diga Mi Padre Celestial y Jesucristo me aman para que cada niño lleve a su casa. Puede prepararlas para pegárselas en la ropa o colocarlas en un trozo de hilo grueso (cordel, bramante, estambre) para colgárselas del cuello; si lo desea, colóquelas pegadas debajo de las sillas en las que los niños se vayan a sentar y deje que ellos las busquen.

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– Estréchele la mano a cada uno de los alumnos, llamándolo por el nombre y mencionándole algo que le guste de él o ella. Pida a cada uno que diga el nombre de una persona que lo quiere y que diga lo que esa persona hace para hacerle saber que lo quiere. Dígales que en esta lección hablarán de dos personas que nos quieren a todos por igual y que nos han dado esta hermosa tierra, el Evangelio y la Iglesia. ¿Quiénes son esas dos personas que nos quieren a todos? (El Padre Celestial y Jesucristo.)

– Haga recordar a los niños que antes de venir a la tierra, vivíamos con nuestro Padre Celestial y Jesucristo, y que ellos prepararon la tierra para que viniéramos a aprender y progresar; ellos nos conocen y se interesan por nosotros.

Muéstreles la lámina 1–1 del mundo. ¿Qué le pidió el Padre Celestial a Jesucristo que creara para nosotros?

Explíqueles que el Padre Celestial dirigió a Jesús en la creación de la tierra y de todo lo que hay en ella. Asegúrese de que los niños comprendan que ellos prepararon todo lo que necesitaríamos para vivir y para ser felices. Todo lo que nos rodea nos recuerda el amor que nuestro Padre Celestial y Jesucristo tienen por nosotros.

De las cosas que disfrutamos en la tierra, ¿cuáles les hacen pensar en el amor que sienten por ustedes nuestro Padre Celestial y Jesucristo? (Entre las respuestas, los niños quizás mencionen la familia, los amigos, la Iglesia, los animales y las plantas.)

Cante o repita la letra de la canción “Mi Padre Celestial me ama” (Canciones para los niños, pág. 16), haciendo los movimientos que se indican; luego, haga que los niños se pongan de pie y canten la canción repitiendo los movimientos.

Cuando oigo feliz (poner las manos en las orejas) un ave cantar (abrir y cerrar los dedos imitando el pico de un pájaro)
o puedo el cielo (mover el brazo trazando un arco) mirar (mirar hacia arriba),
o siento la lluvia sobre mi faz (hacer con los dedos movimiento como de gotitas),
o el soplo del viento al pasar (mover ambas manos hacia atrás y hacia adelante).
Si toco las flores del rosal (ahuecar ambas manos, como sosteniendo una flor),
o huelo un alhelí (hacer como si se oliera una flor),
¡qué gozo me da en este mundo vivir,
que mi Padre creó para mí (extender ambos brazos)!

– Muéstreles la lámina 1–3 de Jesucristo. ¿Quién es éste? ¿Quién es el padre de Jesús? Léales la primera parte de Juan 3:16 (hasta la palabra Hijo) y explíqueles que la bendición más grande que nos ha dado nuestro Padre Celestial fue mandar a Su Hijo Jesucristo a la tierra.

– Con los niños, repita la letra de la canción “Jesús amó a los niños” (Canta conmigo, pág. B–51).

A los niños pequeñitos,
tales como yo,
el Señor bendijo
y Su amor les dio.

– Repitan varias veces juntos el siguiente verso, haciendo los movimientos que se indican:

Jesús quiere a todos los niños
Jesús quiere a los niños,
al que es chiquito (indicar con la mano la altura de la rodilla),
a los niños altos y grandes (poner la mano por encima de la cabeza),
y también a los bebitos (hacer con los brazos el movimiento de acunar).
(Tomado de Finger Fun for Little Folk, por Thea Cannon. ©1949 por Standard Publishing Company, Cincinnati, Ohio. Usado con permiso.)

– Muéstreles láminas de las cosas que nuestro Padre Celestial y Jesucristo nos dan, como por ejemplo, un templo, la familia, los amigos, los alimentos, la casa, los animales, las flores y plantas, una capilla, las Escrituras, etc. (Puede conseguir estas láminas en la biblioteca del centro de reuniones, en el juego de láminas “Las bellas artes del Evangelio”, en revistas Liahona, etc.) Haga comprender a los niños que nuestro Padre Celestial y Jesucristo nos dan esas bendiciones porque nos aman.

– Lleve a la clase un objeto redondeado, como una botella de refresco vacía, al que se pueda hacer girar. Diga a los niños que se sienten en el suelo, formando un círculo, y coloque la botella en medio del círculo; hágala girar sobre el piso, hasta que se detenga apuntando hacia uno de los niños; diga a ese alumno que mencione algo de lo que nuestro Padre Celestial y Jesucristo nos han dado que nos demuestre el amor que ellos nos tienen; después, pida a ese niño que haga girar la botella hasta que apunte hacia otro, y así sucesivamente hasta que todos hayan participado. Ayúdeles a dar la respuesta cuando les toque el turno.

– Prepare una caja o bolsa que contenga varios artículos necesarios para nuestra vida en la tierra, como por ejemplo, algún alimento, agua, una prenda de ropa, etc. Explique a la clase que nuestro Padre Celestial y Jesucristo prepararon la tierra y todo lo que hay en ella para que nosotros pudiéramos vivir aquí; dígales que la caja (o bolsa) contiene algunas cosas que necesitamos todos los días y que deben adivinar lo que hay en ella (si no se les ocurre nada, déles ideas que les ayuden a adivinar). Una vez que mencionen uno de los artículos, sáquelo de la caja o bolsa. Siga con el juego hasta que el recipiente quede vacío.

– Ayude a los niños pequeños a repetir el siguiente versito y a hacer los movimientos que se indican:

Si eres alto y derechito (estirarse y levantar los brazos a la mayor altura posible), en la iglesia hay lugar para ti.
Y si eres muy pequeñito (agacharse),
en la iglesia hay lugar para ti.
Alto, muy alto (estirarse con los brazos levantados),
o pequeño (agacharse), da igual,
Alto, muy alto (estirarse con los brazos levantados),
o pequeño (agacharse), da igual,
a todos nos ama (cruzar los brazos sobre el pecho, como abrazándose) 
nuestro Padre Celestial.

Sobre Conexión SUD

Cumplir con nuestro llamamiento sin descuidar nuestras otras miles de obligaciones es posible! Soy Rocio, mamá, diseñadora y blogger SUD. Bienvenidos a Conexión SUD!

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8 comentarios

  1. Maria del Jesus Solis Ortiz

    Me encada estas publicaciones ya que me ayuda a prepara la clase para los pequeños en forma amena

  2. Me agrada Conexión Sud, me ha permitido p´reparar una excelente clase para la primaria.. Sentir el amor del Salvador al prepararla.,.sé que si leemos las escrituras nos nutrimos espiritualmente y nos ayuda a prepararnos mejor. especialmente conexión sud es maravillosa.

  3. gracias!!!es excelente me ayudan con muchas ideas para preparar las clases para mis niños…..

  4. Gracias por todo lo que se publica, esto nos ayuda mucho y podemos compartirlo con nuestros niños.

  5. hoy recien puedo tener la oportunidad de abrir la pagina y si que inspira.recien me inscribi,espero una respuesta faborable.sinceramente.vili.

  6. Lourdes Nocheuena

    EXCELENTE, GRACIAS

  7. Gracias por todas las sugerencias que nos brindan, son muy buenas.

  8. Lourdes Nocheuena

    ME ENCANTA TODO, TODO… LO QUE COMPARTE PARA INSTRUIRNOS, MOTIVARNOS, COMPROMETERNOS, ESTOY FELIZ DE VERDAD LES QUIERO A TODAS Y TODOS LOS QUE TRABAJAN EN ESTE MEDIO, GRACIAS

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