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El estudio de las Escrituras nos brinda fortaleza espiritual a mi familia y a mí. 

Ideas del Bosquejo 2014:

– Pida a los niños que flexionen los músculos de los brazos y que demuestren su fuerza física. Pregúnteles qué pueden hacer para estar más fuertes físicamente. Sostenga en alto las Escrituras y explique que nuestro espíritu puede hacerse más fuerte cuando leemos las Escrituras. Pida a los niños que digan “el estudio de las Escrituras” cada vez que usted sostenga en alto las Escrituras. Haga varias preguntas que se puedan responder con esa frase, tales como “¿Qué me puede ayudar a tener buenos pensamientos?” y “¿Cómo puedo obtener la fortaleza para escoger lo correcto?”. Sostenga en alto las Escrituras después de cada pregunta para que los niños puedan responder. (Si los niños llevan sus Escrituras a la Primaria, invítelos a sostenerlas en alto al mismo tiempo que repitan “el estudio de las Escrituras” como respuesta a las preguntas que usted les haga).

 

– Prepare tres ilustraciones en la pizarra que representen las formas en que Jesucristo fue tentado en Mateo 4:1–11. Debajo de cada ilustración, escriba el pasaje correspondiente de las Escrituras (Mateo 4:4, Mateo 4:7 y Mateo 4:10). Explique que Jesucristo utilizó las Escrituras cuando fue tentado. Lea Mateo 4:1–11 en voz alta, deteniéndose después de cada tentación para aclarar, y pregunte: “¿Qué le dio a Jesús fortaleza espiritual?”. Sostenga en alto las Escrituras para ayudar a que los niños respondan y luego invite a un niño a leer la respuesta de Jesucristo en las Escrituras. Explique que “escrito está” significa que Jesús estaba citando las Escrituras.

El estudio de las Escrituras nos brinda fortaleza espiritual a mi familia y a mí. 

 

– Pida a cada clase que elija y que memoricen juntos una frase corta de las Escrituras que pudiera darles fortaleza espiritual a ellos y a su familia (por ejemplo, Lucas 1:37, 1 Nefi 3:7 o D. y C. 10:5).

 

Más Ideas:

Pida a un niño que sostenga un manojo de palos. Explique que los palos representan a los integrantes de la familia. Escriba “oración familiar”, “estudio de las Escrituras en familia” y “noche de hogar” en tres tiras de papel. Pregunte a los niños de qué manera estas actividades ayudan a fortalecer o a mantener unida a la familia. Invite a los niños a envolver los palos con los papeles. Explique que estas actividades invitan al Espíritu a nuestro hogar y a nuestra vida y que nos acercan más a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo, lo cual hace que nuestras familias se hagan más fuertes.

 

Trace en la pizarra el contorno grande de una casa. Dibuje una mesa y varias sillas en la casa y dé tizas a unos cinco o seis niños y susúrreles que dibujen a un familiar leyendo las Escrituras en la mesa. Pida a la pianista que toque una canción o un himno sobre las Escrituras y pida a la Primaria que adivine qué está haciendo la familia del dibujo.

Señale que, así como se dijo a los niños qué debían dibujar, el Señor habla a Sus hijos a través de las Escrituras. Éstas pueden ayudarnos si las leemos con regularidad, oramos en cuanto a ellas y seguimos sus enseñanzas.

Ayude a los niños a memorizar D. y C. 19:23 (véase La enseñanza: el llamamiento más importante, 1999, págs. 171–172). Pida que cada clase aprenda y represente una estrofa (excepto el versículo 8) de “Historias del Libro de Mormón” (Canciones para los niños, págs. 118–119) y que la cante en la Primaria. Aliente a los niños a estar preparados para recitar D. y C. 19:23 el próximo domingo.

 

Analicen por qué es preciso estudiar más el evangelio tanto individualmente como en familia. ¿Por qué dicho estudio fortalecerá nuestra fe y nuestro testimonio? ¿Qué nos ha prometido el presidente Benson si leemos el Libro de Mormón? ¿Qué poder recibiremos del Libro de Mormón, tanto individualmente como en familia?

 

¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a que sus hijos amen las Escrituras?
Élder Eyring: Todos hemos tenido varias experiencias y éxitos con nuestra familia en el estudio de las Escrituras, y en particular a medida que los niños se convierten en adolescentes. Cuando son aún pequeños, el reunirse y leer las Escrituras juntos es más fácil. A medida que van creciendo, a veces puede resultar más difícil lograrlo. Sé que muchas familias tienen éxito en despertar a toda la familia temprano por la mañana y leer juntos las Escrituras y luego volver a leerlas por la noche. Pero hay muchas formas de hacerlo.

Al menos para mí, y pienso que mis seis hijos estarán de acuerdo, el estudio familiar de las Escrituras da buenos resultados sólo si los hijos saben que sus padres aman las Escrituras y que también los aman a cada uno de ellos. Partiendo de esto, cualquier modelo que tengan funcionará. Si el estudio de las Escrituras es algo forzado, tanto para ellos como para usted, si sus hijos se sienten obligados a hacerlo, o si usted realmente no ama las Escrituras, entonces el estudio de las Escrituras perderá algo de su valor.

Es muy importante que lean las Escrituras juntos de tal manera que les indique a sus hijos que los incluyen porque los aman. Sin embargo, es posible que la lectura de las Escrituras juntos no se haga de forma constante durante los años de la adolescencia. Un adolescente tal vez diga: “Prefiero leerlas solo”. Mis palabras de aliento a estas familias es que vean esa situación como una victoria y no como una derrota. Su hijo quizás esté diciendo: “Saco más provecho de ellas cuando las leo a solas que cuando estamos juntos”. Tomen eso como un indicio maravilloso de que el estudio de las Escrituras está empezando a echar raíces en el corazón de su hijo. El objetivo principal es que aprendamos a amar las Escrituras y nos deleitemos en ellas, estemos solos o acompañados.

Hay que ser realistas. Hagan saber al adolescente que lo quieren. Asegúrense de que ellos sepan que aman las Escrituras; sin embargo, si quieren ir a su cuarto a leerlas, déjenlos. Ellos encontrarán su propia forma de sentir amor por las Escrituras.

Soy bendecido con una esposa que ama de lleno las Escrituras. Si le pregunto: “¿Qué quieres que haga por ti?”, me dice: “Oh, léeme las Escrituras”. Creo que nuestros hijos han percibido que no era un deber para nosotros leer las Escrituras sino un placer.

 

 

El estudio de las Escrituras para fortalecer a la familia – POR LORI FULLER

El estudio del 2 evangelio en familia

Enseñemos a nuestros hijos con las Escrituras – POR CHERYL C. LANT

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