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El estudio de las Escrituras: el más provechoso de todos

“Ruego que cada uno de nosotros… [se acerque] más a nuestro Padre Celestial y a Su Hijo Amado mediante el estudio constante de las Santas Escrituras” Howard W. Hunter

El estudio de las Escrituras es el estudio más provechoso al que podemos dedicarnos

  • ¿Qué experiencias le han ayudado a aprender que el estudio de las Escrituras “es el estudio más provechoso” de todos? (véase la sección 1). ¿Cómo podemos fortalecer nuestro compromiso de ser “mujeres y hombres que conozcan cabalmente las Escrituras”?

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El estudiar las Escrituras nos ayuda a aprender y a obedecer la voluntad de Dios

  • ¿De qué manera el estudiar las Escrituras nos ayuda a ser más obedientes? (véase la sección 2). ¿En qué situaciones ha visto que “las palabras de Cristo os dirán todas las cosas que debéis hacer”? (2 Nefi 32:3).

es importante estudiar las Escrituras - conexionsud

Cuando Lehi y su familia llegaron a la tierra prometida, Nefi enseñó las Escrituras a sus hermanos; enseñó de un modo que la gente pudiera comprender; él dijo: “Porque apliqué todas las Escrituras a nosotros mismos para nuestro provecho e instrucción” (1 Nefi 19:23).

Las Escrituras nos enseñan “los hechos del Señor en otras tierras, entre los pueblos de la antigüedad” (1 Nefi 19:22). Aunque se escribieron en el pasado, las Escrituras aún tienen gran significado para nosotros hoy día. Los buenos maestros son capaces de aplicar las Escrituras a la vida moderna y mostrarnos cómo los acontecimientos del pasado nos ayudan a entender el presente.

Muestre la lámina “Nefi y Lehi con la Liahona”. Pida a un miembro de la clase que lea 1 Nefi 16:9–12, 15–30.

Al hacer referencia al relato de la familia de Lehi y la Liahona, en el Libro de Mormón, el presidente Kimball dijo:

“Imaginen que ustedes son Nefi, quien oyó a su padre emocionado decirles sobre algo que acababa de encontrar en la entrada de la tienda. Se trataba de… ‘una esfera…esmeradamente labrada’, hecha ‘de bronce fino’, y ninguno de ustedes jamás había visto algo semejante. (1 Nefi 16:10).

“Si ustedes… observaran con detenimiento el funcionamiento de esa esfera poco común, notarían que trabajaba ‘de acuerdo con la fe, diligencia y atención’ que se le diese en cuanto al camino que debieran seguir (1 Nefi 16:28–29)… ¿Qué pensarían si al examinarla más detenidamente notaran que en la esfera había escritos que ‘[eran fáciles] de leer’ y… que explicaban las vías del Señor. ¿Y qué ocurriría si las instrucciones se cambiaran ‘de cuando en cuando’ de acuerdo con las demandas adicionales del Señor, y esto ‘según la fe y diligencia’ que la familia le prestaran? (1 Nefi 16:21.)…

“La esfera o Liahona —cuya interpretación significa brújula— fue preparada especialmente por el Señor para mostrarle a Lehi el curso que habría de seguir en el desierto. ¿No les gustaría tener esa clase de esfera —cada uno de ustedes— a fin de que siempre que estuvieran en error les señalara el camino correcto y les escribiera mensajes… a fin de que siempre pudiesen saber cuando estuviesen en error o en el camino equivocado?

“Eso… lo poseen todos ustedes. El Señor le dio a… toda persona, una conciencia que le hace saber cada vez que se encamina por el sendero equivocado. Siempre se le dice si está escuchando; pero, naturalmente, las personas pueden llegar a acostumbrarse de tal forma a escuchar los mensajes que dejan de hacerles caso, hasta que al final ya no los retienen.

“Ustedes deben comprender que en su interior tienen algo semejante a la brújula, semejante a la Liahona. Se da a toda criatura… Si hace caso omiso de esa Liahona que lleva en su ser, es posible que al final deje de darle indicaciones; pero si recordamos que cada uno de nosotros dispo- ne de aquello que lo dirigirá debidamente, nuestra embarcación no se pondrá en el camino equivocado… si escuchamos los dictados de nues- tra propia Liahona, a la que llamamos conciencia” (en Conference Report, octubre de 1976, págs. 115–117; véase, además, Ensign, noviem- bre de 1976, págs. 77–79.)

• ¿En qué forma relacionó el presidente Kimball las Escrituras a noso- tros en la actualidad?

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Para entender las Escrituras se requiere un estudio concentrado, constante y con espíritu de oración

  • ¿Qué aspectos del consejo del presidente Hunter sobre la forma de estudiar las Escrituras podrían ayudarle? (véase la sección 3). ¿En qué forma ha sido una bendición para usted el estudio constante de las Escrituras y con espíritu de oración?

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El presidente Harold B. Lee declaró: “Digo que debemos enseñar a nuestra gente a encontrar las respuestas en las Escrituras… Mas lo desafortunado del caso es que muchos de nosotros no estamos leyendo las Escrituras; ignoramos lo que hay en ellas y por consiguiente especulamos en cuanto a las cosas que debíamos haber encontrado en las Escrituras mismas. Creo que en esto radica uno de nuestros mayores peligros de hoy en día” (véase “Busquen las respuestas en las Escrituras”, Liahona, diciembre de 1973, pág. 3).

Nadie nos obligará a estudiar las Escrituras; podemos buscar muchas excusas para no estudiarlas. Debemos planificar el estudio de las Escrituras. (Véase la lección 32, “Aprendamos el Evangelio en nuestro hogar”, de este manual).

• ¿Cómo podremos vencer los obstáculos para efectuar el estudio de las Escrituras?

Si deseamos enseñar de las Escrituras, debemos hacer más que tan sólo leerlas sin pensar.

• Pida a los miembros de la clase que lean Moroni 10:3. ¿Qué es lo que nos dice Moroni en cuanto al aprender de las Escrituras?

El presidente Marion G. Romney dijo:

“Cuando he leído las Escrituras, la palabra meditar ha constituido un desafío para mí… El diccionario dice que meditar significa ‘considerar mentalmente, pensar profundamente, deliberar…’

La meditación es, a mi manera de pensar, una forma de oración. Ha si- do, por lo menos, una manera de acercarnos al Espíritu del Señor” (véase Magnificando nuestro llamamiento en el Sacerdocio”, Liahona, diciembre de 1973, págs. 42–43).

Una vez que hayamos leído y meditado las Escrituras, podemos pedirle a nuestro Padre Celestial que nos ayude a saber si son verdaderas mediante el poder del Espíritu Santo, tal como Moroni prometió. Por medio de la guía del Espíritu, también podemos encontrar consuelo y respuesta a las dificultades si estudiamos las Escrituras. El experimentar esas cosas nos servirá para enseñar a los demás.

Invite a los alumnos a compartir de qué forma el estudiar las Escrituras ha bendecido su vida y los ha ayudado a prepararse para enseñar.

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El contemplar el breve relato de las Escrituras sobre Jairo brinda un profundo entendimiento y significado

  • ¿Qué percepciones podemos adquirir del recuento del presidente Hunter de la ocasión en que el Salvador sanó a la hija de Jairo? (véase la sección 4). ¿Cómo puede enriquecer su estudio de las Escrituras el reflexionar de esa manera sobre unos cuantos versículos?

Si conocemos las Escrituras, podemos aplicar principios verdaderos en nuestra vida. Los siguientes ejemplos muestran cómo una madre enseñó a sus hijos basándose en las Escrituras.

A la hora de decir la oración una noche, Ana, de cuatro años de edad, anunció que no quería decir sus oraciones. La madre trató de persuadirla, pero Ana rehusó orar. Entonces la madre le relató a Ann la historia de Daniel.

• Pida a la hermana asignada que lea Daniel 6:1–23 o que relate la historia en sus propias palabras.

La madre luego explicó que la oración era muy importante para Daniel, quien oró aun cuando pensó que iba a morir por orar. Entonces le preguntó a Ana: “Ahora que sabes lo importante que es la oración, ¿quieres que te ayuden a decir la oración?”

En otra ocasión, Ana y su hermana Juanita se encontraban discutiendo acaloradamente. Las dos querían jugar con la misma muñeca; entonces la madre fue a ellas y preguntó: “¿Por qué no cortamos la muñeca a la mitad y damos una parte a cada una?

“No”, dijo Ana, “no la cortes a la mitad”.

“Sí, hazlo”, gritó Juanita.

La madre contestó: “Debe ser la muñeca de Ana. ¿Saben como lo supe?” Luego leyó y analizó con las niñas el relato que se encuentra en 1 Reyes 3:16–27.

• Pida a la hermana asignada que lea o narre con sus propias palabras el relato de 1 Reyes 3:16–27. ¿En qué forma ayudaron las Escrituras a esta madre a enseñar a sus hijas? Lea Mateo 25:1–13 y Enós 1:2–5.

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El Libro de Mormón y Doctrina y Convenios nos acercarán más a Cristo

  • ¿En qué forma el Libro de Mormón y Doctrina y Convenios le han ayudado a acercarse más al Salvador? (véase la sección 5). ¿De qué otras formas estos libros sagrados han tenido influencia en usted? Considere compartir su testimonio de estas Escrituras con los integrantes de su familia y con otras personas.

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