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El día de reposo es un día de descanso y adoración

Ideas del Bosquejo 2014:

– Dé a cada clase un sobre que contenga nueve pedazos de papel con las siguientes palabras escritas en cada uno de ellos: El día de reposo es un día de descanso y adoración. Pídales que pongan las palabras en el orden correcto. Hablen sobre el significado de “descanso” y “adoración”. Repitan la frase juntos.


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– Escriba en la pizarra las siguientes referencias de las Escrituras: Éxodo 20:8–11; Lucas 23:56; Mosíah 18:23; Doctrina y Convenios 68:29. Explique que el Padre Celestial creó el mundo en seis días (sostenga seis dedos en alto y muévalos), pero en el séptimo día descansó (sostenga siete dedos en alto y no los mueva), y en todas las épocas ha mandado que Sus hijos descansen en el séptimo día, o día de reposo, y que lo santifiquen. Invite a cuatro niños a leer los pasajes de las Escrituras anotados en la pizarra. Pida a los niños que escuchen y descubran qué principio se está enseñando. Señale que esos pasajes de las Escrituras se escribieron en diferentes épocas de la historia del mundo, pero que todos enseñan el mismo principio. Explique que santificar el día de reposo significa hacer cosas que nos acerquen más al Padre Celestial.

 

– Pida a los niños que digan los días de la semana uno por uno, empezando por el lunes. Pida al niño que diga “domingo” que sugiera una actividad apropiada para el día de reposo. Hágalo tantas veces como el tiempo lo permita.

 

Más Ideas:

– Dígales a los niños que les dará algu- nas pistas para descubrir un mensaje importante. Escriba la primera letra de cada palabra de Éxodo 20:8 en la pizarra (A D D D R P S). Explique que las letras son las primeras letras de cada palabra en el mensaje. Deles la siguiente pista mostrándoles una lámina de Moisés y los Diez Mandamien- tos. Luego pida a los niños que busquen Éxodo 20:8 y léanlo juntos. Deje que los niños descubran la conexión entre las letras de la pizarra y la Escritura. Ayude a los niños a memorizar ese versículo señalando las letras en la pizarra a medida que ellos repitan ese pasaje varias veces.

 

– Divida a los niños en cuatro grupos. Asigne a cada grupo un párrafo de la sección “La observancia del día de reposo” de Para la Fortaleza de la Juventud para que lean. Pídales que analicen el párrafo en sus grupos y luego compartan lo que aprendieron con los demás niños. Entregue una hoja de papel a cada niño e invíteles a dibujar algunas cosas buenas que pueden hacer en el día de reposo. Pida a algunos de los niños que muestren sus dibujos al resto de la Primaria. Anímeles a que compartan lo que aprendieron con la familia de ellos.

 

– Antes de la Primaria, prepare una cesta llena de trozos de papel que representen el maná para utilizar durante esta activi- dad. Escriba las siguientes preguntas en la pizarra:

¿Qué alimento les proveyó el Señor a los Israelitas en el desierto?

¿Cuánto debían recoger cada día?

¿Qué debían hacer el sexto día?

¿Qué era diferente en el día de reposo?

Pida a los niños que escuchen las respuestas a medida que les cuente el relato de los Israelitas recogiendo el maná (véase Éxodo 16:11–13). Pídales que se pongan de pie cuando escuchen la respuesta a una de las preguntas. Permita que un niño cuente de nuevo la parte del relato que responde la pregunta. Luego continúe con el resto del relato. Cuando haya terminado, hable con los niños sobre por qué el Señor no quería que los Israelitas recogieran el maná en el día de reposo. Pida a los niños que cierren los ojos y pretendan estar dormidos. Desparrame el maná rápidamente por el salón. Pida a los niños que abran los ojos y recojan su parte de maná (una o dos trozos). Pida a los niños que coloquen el maná de vuelta en la cesta. Cuando cada niño pase a hacerlo, pídale que comparta una manera apropiada de guardar el día de reposo.

 

– Describa algunas de las actividades en las que los niños podrían participar. Pídales que sonrían si la actividad es algo que deberíamos hacer en el día de reposo. Utilice los ejemplos que se dan a continuación u otros que sean más adecuados para los niños de su clase.

•Ir a la Iglesia.
•Limpiar la casa.
•Visitar a familiares.
•Salir de compras.
•Ir al cine.
•Leer las Escrituras o algún otro buen libro.
•Orar.
•Mirar o jugar algún deporte.
•Escribir cartas.
•Salir a caminar.
•Jugar juegos relacionados con las Escrituras.
•Visitar a una persona enferma.

 

– Canten o reciten la letra de “El sábado”. Ayude a los niños a hacer la mímica de las acciones que se mencionan en la canción. (Si en la región donde usted vive el día de reposo se celebra en otro día que no sea el domingo, cambie las palabras sábado, domingo y lunes por los días que correspondan.)

Todo el sábado procuramos
quedar listos para el domingo.
Debemos toda la casa limpiar
para no trabajar hasta el lunes.
Hay que lavar y planchar también
y acabar con los otros quehaceres.
Luego un baño todos nos damos al fin
para ir a la Iglesia el domingo.

Aliente a los niños a prepararse la próxima semana para que estén listos para santificar el día de reposo.

 

– Reciten la letra de la primera estrofa de “A la Iglesia voy”. Pida a los niños que se pongan de pie para hacer los movimientos que se indican:
Qué gozo y alegría siento si a la Iglesia voy. (Poner las manos sobre el corazón y sonreír.)
Un quieto son oigo al entrar, (Poner la mano detrás de la oreja.)
y quedo voy a mi lugar. (Caminar en puntas de pie y poner el dedo en los labios.)
Por bellas cosas que apreciar (Dar la mano a la persona de al lado.)
si a la Iglesia voy. (Sentarse.)

 

– Dibuje en la pizarra un par de ojos, un par de orejas, una boca y dos manos. Pregunte a los niños qué pueden hacer cada una de estas partes del cuerpo para santificar el día de reposo.

Ejemplos:

Ojos: Leer las Escrituras, mirar a los discursantes y a los maestros en la Iglesia.
Orejas: Escuchar música o relatos edificantes, escuchar la lección de la Primaria.
Boca: Cantar los himnos o las canciones de la Primaria, decir cosas agradables a los miembros de la familia y amigos.
Manos: Hacer un dibujo para los miembros de la familia que vivan lejos, escribir en el diario.

 

– Ayude a los niños a aprender de memoria Éxodo 20:8: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo”.

 

– Pida a los niños que levanten la mano cuando crean que sepan la respuesta a la siguiente adivinanza:

Se menciona varias veces en las Escrituras.

Nuestro Padre Celestial y Jesús dicen que es muy importante.

Es sagrado.

Las personas que lo santifican demuestran que aman a nuestro Padre Celestial y a Jesús.

Es uno de siete.

Es diferente de los otros seis.

En él, adoramos al Padre Celestial y descansamos de nuestro trabajo.

Es un día de la semana.

Respuesta: El día de reposo.

 

– Analice la siguiente declaración del presidente Spencer W. Kimball: “El observar el día de reposo indica cuánto amor tenemos por nuestro Padre Celestial” (The Teachings of Spencer W. Kimball, pág. 218). Pida a los niños que analicen maneras mediante las cuales pueden demostrar apropiadamente su amor por nuestro Padre Celestial durante el día de reposo, tales como el asistir a la Iglesia, leer las Escrituras, escribir en el diario personal, visitar a los parientes y a las personas enfermas, disfrutar de la buena música, adorar al Señor, prestar servicio a otras personas y participar en actividades familiares tranquilas. Si se menciona alguna actividad de naturaleza dudosa, pida a los niños que decidan si esa actividad podría ser una buena forma de demostrar amor y honra a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo, o si sería preferible que lo hicieran de otra forma.

 

– Pida a los niños que estudien Doctrina y Convenios 59:9–23 y enumeren algunas de las actividades que el Señor nos ha mandado realizar en el día de reposo y las bendiciones que nos ha prometido si guardamos esos mandamientos.

 

– Pida a los niños que nombren varias actividades que hayan visto a la gente hacer durante el día de reposo y hágales las siguientes preguntas para que, por medio de ellas, decidan si es apropiado hacer tales actividades ese día:

¿Me ayuda a honrar al Padre Celestial y a Jesucristo?

¿Está de acuerdo con los mandamientos que nuestro Padre Celestial nos ha dado para el día de reposo?

¿Es tranquila y fomenta el reposo?

¿Le presta servicio a alguien?

Exhorte a los niños a hacer planes para santificar el día de reposo.

 

– Analice la siguiente declaración de la Primera Presidencia: “Exhortamos a todos los Santos de los Últimos Días a separar ese día sagrado de las actividades del mundo y a consagrarse participando con un espíritu de adoración, de acción de gracias, de servicio y en actividades familiares apropiadas para el día de reposo. Al poner los miembros de la Iglesia todo su empeño por hacer que sus actividades del día domingo estén de acuerdo con la intención y el Espíritu del Señor, su vida se verá colmada de gozo y paz” (Ensign, enero de 1993, pág. 80.)

 

– Pida a los niños que escriban en una hoja de papel la frase Santificaré el día de reposo, y la decoren iluminándola con marcadores o lápices de colores.

 

Dirija a los niños para que dramaticen con movimientos lo que pasó cada uno de los días de la Creación; mientras ellos lo hacen, recuérdeles lo que fue creado cada día (véase Génesis 1).

Día 1

Simular que están dormidos y luego despertarse para representar el día y la noche.

Día 2

Ponerse de pie, mirar hacia arriba y extender los brazos para indicar el cielo.

Día 3

Inclinarse y simular que se arranca una flor; después, llevársela a la nariz para olerla.

Día 4

Hacer un gran círculo con los brazos para representar el sol, otro más pequeño para representar la luna, y agitar los dedos al mismo tiempo que se mueven los brazos para representar las estrellas que titilan.

Día 5

Hacer de cuenta que son pájaros que vuelan alrededor del cuarto o peces que nadan en el agua.

Día 6

Simular que son un animal y caminar alrededor del cuarto imitando al animal; después, formar una línea. Cada uno debe decir cuando le llegue el turno: “Me llamo (decir su nombre) y soy un hijo (una hija) de Dios”.

A continuación, haga que los niños se sienten y se queden quietos y en silencio por un momento.

Dígales que el séptimo día el Padre Celestial y Jesucristo descansaron; a ese día de descanso lo llamaron “día de reposo”. Explíqueles que el día de reposo es el domingo.

Hágales repetir varias veces las palabras día de reposo.

 

– Haga que los niños levanten siete dedos; diríjalos en contar hasta siete mientras los van levantando, uno por uno. Explíqueles que en seis días (agiten los primeros seis dedos que levantaron) hacemos nuestro trabajo; el séptimo día (agiten sólo el séptimo dedo) descansamos de nuestras tareas porque es el día de reposo.

 

– Dirija a los niños en el juego para jugar con los dedos, mientras usted les enseñe las palabras:

Contento de ir a la Iglesia

Vine a la Iglesia y estoy contento (entrelazar los dedos de las dos manos y formar la torre de la iglesia juntando las puntas de los dos dedos índices);
vine a escuchar (poner la mano ahuecada junto a la oreja)
y a orar (cruzar los brazos y agachar la cabeza),
a aprender de Jesús que está en el cielo (señalar hacia arriba)
y a saber que Él siempre me va a amar (abrazarse a sí mismos).

También les demostramos amor si venimos a la Iglesia limpios y arreglados; debemos acordarnos de lavarnos la cara y las manos, y ponernos la mejor ropa que tengamos.

 

– Dirija a los niños para que hagan la pantomima de arreglarse para ir a la Iglesia.

• Cuando estamos en la Iglesia, ¿qué hacemos para adorar al Padre Celestial y a Jesucristo?

• Cuando estamos en nuestra casa, ¿cómo podemos adorar al Padre Celestial y a Jesucristo?

Hágales comprender que los domingos no debemos hacer compras; no debemos asistir a espectáculos deportivos ni teatrales, ni ir al cine; no debemos trabajar en el jardín, ni salir a pescar ni a cazar.

Explíqueles que hay muchas cosas que podemos hacer para que el día de reposo sea sagrado; muéstreles las láminas que se mencionan en la sección “Preparación” a medida que vayan hablando de esas cosas. Podemos jugar a juegos instructivos, leer o que nos lean historias de las Escrituras, poner fotos en un álbum, visitar parientes o personas enfermas, hacer dibujos, salir a caminar con alguien de la familia, orar, cantar y escuchar buena música.

 

– Lleve a cabo la siguiente actividad, inventando una línea para cada niño; diríjalos para que hagan los movimientos que se indican:

Porque hoy domingo es

Señale a uno de los alumnos y diga su nombre seguido del versito, haciendo al mismo tiempo el movimiento que se describe:
(Nombre del niño) escuchó las Escrituras esta vez (poner la mano ahuecada junto a la oreja),
(Nombre del niño) escuchó las Escrituras esta vez (repita la acción)
porque hoy domingo es.

Invente un verso para cada niño, utilizando las ideas que se dan a continuación con los movimientos y repitiendo, después de decir dos veces la primera línea, las palabras “porque hoy domingo es”.

(Nombre del niño) oró en la Primaria esta vez (cruzar los brazos, inclinar la cabeza y cerrar los ojos).
(Nombre del niño) hizo un dibujo esta vez (hacer con la mano como si se dibujara).
(Nombre del niño) visitó a un enfermo esta vez (estrechar la mano del niño nombrado y dirigir a los demás para que se estrechen las manos entre sí).
(Nombre del niño) aprendió historia familiar esta vez (simular que se dan vuelta las páginas de un álbum para mirar fotografías).
(Nombre del niño) escribió a los abuelos esta vez (hacer el movimiento de escribir).
(Nombre del niño) escuchó un relato esta vez (poner la mano ahuecada junto a la oreja.

 

– Cuente a los niños el siguiente relato con sus propias palabras:
Los pioneros habían viajado mucho tiempo para llegar al Valle del Lago Salado, donde iban a vivir. Llegaron pocos días antes del domingo. Aunque tenían que construirse casas donde vivir y plantar para tener cosechas, decidieron que el domingo no trabajarían. Todos los días de la semana trabajaron mucho aflojando la tierra y preparándola para sembrar; como el suelo estaba muy duro, tenían que mojarlo para que los arados pudieran penetrar la tierra; pero para el sábado de noche, ya tenían sembrado un campo de verduras. El domingo de mañana se juntaron para tener las reuniones del día de reposo, y le dieron gracias al Padre Celestial por haberlos llevado a un lugar donde podían vivir tranquilos.

 

– Haga que los niños se dibujen a sí mismos realizando una actividad del día de reposo. Después, que cada alumno explique a la clase lo que representa su dibujo. A medida que vayan terminando, escriba en cada hoja el nombre del niño y lo que dibujó. Por ejemplo: David canta canciones de la Primaria en el día de reposo.

 

–  Dirija a los niños en el siguiente verso de movimiento, mientras usted les dice las palabras:

La Creación

Jesús mandó al sol brillar (hacer con los brazos un círculo encima de la cabeza),
y a la lluvia caer (con las manos abiertas delante del cuerpo, agitar los dedos).
Jesús mandó a los pájaros cantar (abrir y cerrar los dedos imitando un pico)
y a las flores crecer (ahuecar las manos con las palmas hacia arriba);
y así ha de ser, así ha de ser (cruzar los brazos y asentir con la cabeza).
(Johnie B. Wood, en Sing, Look, Do, Action Songs for Children, ed. por Dorothy M. Peterson. Cincinnati: Standard Publishing Co., 1965.)
Explíqueles que después que terminaron de crear la tierra y todo lo que hay en ella, nuestro Padre Celestial y Jesús descansaron, y que el domingo es un día para descansar y para acordarnos de nuestro Padre Celestial y de Jesús.

 

 

 

– Hagamos lo bueno en el día de reposo – POR JULIE WARDELL

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