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La Santa Cena es un momento para recordar a Jesucristo.

“Como yo os he amado, que… os améis unos a otros”

Objetivo: Inspirar a los miembros de la clase a seguir el ejemplo de Jesús de amar y servir a los demás.


 

Preparación
1. Lea los siguientes pasajes de las Escrituras, y medite y ore al respecto.
a. Lucas 22:7–30. Jesús se reúne con Sus Doce Apóstoles para celebrar la fiesta de la pascua. Instituye la Santa Cena y enseña a los apóstoles que deben servir a los demás.
b. Juan 13. Jesús lava los pies de los apóstoles y les manda amarse unos a otros.
c. Juan 14:1–15; 15. Jesús enseña: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”. Se compara a sí mismo con una vid y a Sus discípulos con las ramas de la vid. (Nota: Los versículos de los capítulos 14 y 15 que tratan el tema del Consolador se tratarán en la lección 24.)
2. Lectura adicional: Mateo 26:1–5, 14–35; Marcos 14:1–2, 10–31.
3. Si va a utilizar la actividad para despertar el interés, disponga que al principio de la clase venga un solista o un grupo de adultos o niños a cantar “Amad a otros” (Himnos, Nº 203). Si esto no es posible, lleve a la clase una grabación de la canción o prepárese para que los miembros de la clase la canten juntos.
4. Si tiene disponible el material que se menciona a continuación, utilícelo durante la lección:
a. Las láminas La Última Cena (62174 002; Las bellas artes del Evangelio, 225) y Jesús lava los pies de los apóstoles (62550 002; Las bellas artes del Evangelio, 226).
b. Una pequeña planta para ilustrar el análisis de Juan 15:1–8.
5. Sugerencia didáctica: El cantar o tocar un himno o canción de la Primaria relacionado con el tema de la lección es una buena manera de invitar la presencia del Espíritu durante la lección. El Señor dijo: “…mi alma se deleita en el canto del corazón; sí, la canción de los justos es una oración para mí, y será contestada con una bendición sobre su cabeza”(D. y C. 25:12; véase también Colosenses 3:16). Los himnos y las canciones de la Primaria también pueden ayudar a los miembros de la clase a aprender las doctrinas del Evangelio. (Consulte La enseñanza: el llamamiento más importante, págs. 151–152.)

Desarrollo que se sugiere para la lección

Actividad para despertar el interés

Si lo desea, utilice la siguiente actividad (o una de su preferencia) para comenzar la lección. Escoja la actividad que sea más apropiada para su clase.

Pida al solista o al pequeño grupo que cante “Amad a otros” o toque la grabación o pida a los miembros de la clase que canten juntos el himno (véase la sección “Preparación”).

Explique que el texto de este himno viene de Juan 13:34–35. Pida a los miembros de la clase que busquen este pasaje de las Escrituras, y pida que uno de ellos lo lea en voz alta. Señale que Jesús pronunció estas palabras en la Última Cena. En esta lección se tratará el tema de este mandamiento y de otras cosas que dijo e hizo Jesús durante esa reunión con Sus apóstoles.

1. Jesús instituye la Santa Cena.

Analicen Lucas 22:7–30. Pida a algunos miembros de la clase que lean en voz alta los versículos que usted haya seleccionado. Señale que a esa comida de pascua, la que compartieron Jesús y Sus apóstoles el día antes de la crucifixión de Jesús, con frecuencia se le llama la Última Cena. Muestre la lámina de la Última Cena.

• Cuando Jesús y Sus apóstoles se reunieron para comer la comida de pascua, Jesús introdujo la ordenanza de la Santa Cena. ¿Qué les dijo a los apóstoles en cuanto al propósito de la Santa Cena? (Véase Lucas 22:19–20. Su propósito era ayudarles a recordarle a Él y a recordar Su sacrificio expiatorio.) ¿Por qué nos ayuda a recordar al Salvador el participar de la Santa Cena?

El élder Jeffrey R. Holland dijo: “Desde aquel acontecimiento que tuvo lugar en el aposento alto, en la víspera de Getsemaní y del Gólgota, los hijos de la promesa han estado bajo convenio de recordar el sacrificio de Cristo en esta forma nueva, más perfecta, más santa y personal… Si recordar es lo más importante que debemos hacer, ¿en qué debemos pensar cuando se nos ofrecen esos sencillos y preciosos emblemas?” (Liahona, enero de 1996, pág.76.)

Analicen las respuestas a la pregunta del élder Holland, incluso algunas cosas que él sugirió que recordáramos en cuanto al Salvador (Liahona, enero de 1996, pág. 78).

a. Su amor y Su fortaleza en el Gran Concilio en los Cielos.
b. Que Él es el Creador de los cielos y de la tierra.
c. Todo lo que Él hizo como Jehová en Su vida premortal.
d. La sencilla grandeza de Su nacimiento.
e. Sus enseñanzas.
f. Sus milagros y sanidades.
g. Que “todas las cosas que son buenas vienen de Cristo” (Moroni 7:24).
h. El maltrato, el rechazo y la injusticia que Él soportó.
i. Que Él descendió por debajo de todas las cosas para elevarse por encima de ellas.
j. Que Él hizo sacrificios y soportó pesares por cada uno de nosotros.

• ¿Por qué es importante que tomemos la Santa Cena todas las semanas? ¿Cómo podemos prepararnos espiritualmente antes de participar de la Santa Cena?

Entregue a cada miembro de la clase un tarjeta pequeña y pídales que hagan una lista de las cosas en las que pensaron la última vez que participaron de la Santa Cena (dígales que no tienen que compartir lo que escriban). Invítelos a leer el séptimo y el octavo párrafo del discurso del élder James J. Hamula: “La Santa Cena y la Expiación”, para descubrir verdades en las que pueden pensar durante la Santa Cena. Podrían hacer una lista, en la tarjeta que les ha dado o en otro lugar, de algunas cosas en las que quieren pensar para poder enfocarse en el Salvador la próxima vez que participen de la Santa Cena. También podrían hacer una lista con algunos pasajes de las Escrituras que cita el élder Hamula u otros pasajes de las Escrituras sobre la Expiación.

Invite a los hermanos a leer las secciones II y III del discurso del élder Dallin H. Oaks: “La reunión sacramental y la Santa Cena”, o la historia acerca de la líder de Mujeres Jóvenes en el discurso de la hermana Cheryl A. Esplin “La Santa Cena: Una renovación para el alma” y pídales que busquen respuestas a la pregunta “¿Qué puedo hacer para que la Santa Cena sea más significativa para mí?”. Invítelos a escribir las respuestas en la pizarra y a compartir algo que piensan hacer para aplicar los consejos que se dan en los discursos que han leído.

• En la Última Cena, los apóstoles de nuevo contendieron en cuanto a “…quién de ellos sería el mayor” (Lucas 22:24; véase también Mateo 18:1; Lucas 9:46). ¿Por qué a veces queremos que se nos considere mejores que alguien más? ¿Cómo podemos vencer esos sentimientos?

• ¿Qué enseñó el Señor en cuanto a la verdadera grandeza? (Véase Lucas 22:25–27; véase también Mateo 20:25–28.) ¿De qué manera es Él mismo un ejemplo de esta enseñanza? ¿Cómo podemos seguir Su ejemplo?

2. Después de lavar los pies de los apóstoles, Jesús les manda amarse unos a otros.

Lean y analicen los versículos de Juan 13 que usted haya seleccionado. Muestre la lámina de Jesús lavando los pies de los apóstoles. Explique que después de participar de la Última Cena con Sus apóstoles, Jesús lavó los pies de cada uno de ellos (Juan 13:4–5). Usualmente era un sirviente el que desempeñaba esa tarea cuando llegaba un invitado. Un motivo por el cual Jesús lo hizo fue para enseñar a Sus apóstoles acerca de la humildad y el servicio.

Muestre láminas o fotografías de varios dirigentes destacados de la comunidad y del mundo. Pregunte a los alumnos:

• ¿Por qué son líderes estas personas? (Mantenga el análisis centrado en los principios de liderazgo en lugar de en la política o en personajes políticos individuales.)

• Si esas personas no ocuparan cargos de poder o autoridad, ¿los seguirían considerando como líderes? ¿Por qué o por qué no?

• ¿Qué diferencias existen entre la forma en que el mundo ve el liderazgo y la forma en que lo ve la Iglesia? (Analicen las respuestas.)

Muestre una lámina del Salvador y pregunte por qué considerarían que Jesús es un líder. Escriba en la pizarra Liderazgo cristiano junto con las siguientes referencias de las Escrituras: Marcos 10:42–44; Lucas 22:24–30; Juan 13:1–17. Lean esos pasajes en voz alta y después pregunte:

• ¿Qué enseñó Cristo acerca del liderazgo en estos pasajes?

• ¿Por qué lavó Jesús los pies de Sus discípulos?

Recuerde a los alumnos que el Salvador también lavó los pies de Judas, aun sabiendo que poco después le iba a entregar (véase Mateo 26:21–25; Juan 13:23–30). Pregunte: ¿Qué les enseña eso acerca del punto de vista del Salvador acerca del servicio y el liderazgo?

El presidente David O. McKay, al comentar acerca del hecho de que Jesús lavó los pies de los discípulos, dijo:

“¡Qué ejemplo de servicio para esos extraordinarios siervos, discípulos del Cristo! Dejad que el que sea mayor entre vosotros sea el más pequeño. De la misma forma nosotros sentimos la obligación de prestar un mayor servicio a los miembros de la Iglesia, de dedicar nuestra vida al progreso del reino de Dios sobre la tierra” (en “Conference Report”, abril de 1951, pág. 159).

Pregunte a los alumnos:

  • ¿Qué sugiere el presidente McKay que podríamos hacer para prestar mejor servicio?
  • ¿Qué podemos hacer para aplicar el ejemplo del Salvador en nuestra vida?
  • ¿Cuáles son algunos de los ejemplos de servicio que han prestado recientemente en forma individual, como familia o como miembros de la Iglesia?
  • ¿Por qué debemos considerarnos líderes o con el potencial de llegar a ser líderes?
  • Pida a los alumnos que escriban en una hoja de papel lo que pueden hacer para servir mejor a los demás. Invite a algunos de los alumnos que deseen compartir con el resto de la clase lo que hayan escrito a que lo hagan. Aliéntelos a cumplir con su potencial y a convertirse en líderes semejantes a Cristo.

• Durante la Última Cena, Jesús les dijo en repetidas ocasiones a Sus discípulos que se amaran unos a otros (Juan 13:34–35; 15:12, 17). ¿Cuáles son algunas de las cosas específicas que podemos hacer para seguir el ejemplo de amor de Cristo?

Explique que Jesús enseñó a Sus discípulos mucho sobre el amor durante las últimas horas que pasó con ellos. En la versión de la Biblia de Casiodoro de Reina, revisada por Cipriano de Valera, el término amor se utiliza treinta y cuatro veces en diferentes formas en Juan 13–17.

3. Jesús enseña: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida” y “Yo soy la vid verdadera”.

Analicen Juan 14:1–15; 15. Pida a los miembros de la clase que lean en voz alta los versículos que usted haya seleccionado.

• ¿Por qué estaba preocupado Tomás cuando Jesús les dijo a los apóstoles: “Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino”? (Véase Juan 14:4–5.) ¿Qué le dijo Jesús a Tomás? (Véase Juan 14:6.) ¿Por qué es Jesús el único camino mediante el cual podemos venir a nuestro Padre Celestial?

• Jesús enseñó a Sus discípulos a mostrarse amor los unos por los otros a través del servicio. ¿Qué les dijo que hicieran para demostrar su amor por Él? (Véase Juan 14:15.) ¿Por qué la obediencia demuestra nuestro amor por el Señor?

• Al enseñar a Sus apóstoles, Jesús se valió del símbolo de la vid (Juan 15:1–8). ¿A quién simbolizan la vid, el labrador (jardinero) y los pámpanos (ramas)? (Véase Juan 15:1, 5.)

Lleve a la clase un aparato electrodoméstico pequeño y una planta. Prenda el electrodoméstico sin haberlo conectado a la corriente eléctrica. Pregunte: ¿Por qué no funciona? Señale una rama u hoja en particular de la planta y haga a los alumnos algunas de las preguntas siguientes:

  • ¿Qué hace posible que la hoja o la rama de esta planta viva?
  • ¿Qué sucede si la desprendemos?
  • ¿De qué modo son similares la hoja y el aparato electrodoméstico? (Ambos necesitan una fuente de poder para lograr su propósito.)
  • ¿En qué forma nos parecemos al aparato electrodoméstico y a la planta? (Los alumnos deben comprender que ellos también necesitan una fuente de poder y nutrición divina para lograr su potencial.)

Solicite a los alumnos que lean Juan 15:1–8. Pídales que determinen el significado de los siguientes símbolos de esta parábola:

• la vid (vers. 1).
• el labrador (vers. 1).
• los pámpanos (las ramas verdes) (vers. 2).
• el fruto (vers. 2).
• los pámpanos secos (las ramas o el sarmiento seco)(vers.6). Pregunte:
• ¿Qué lecciones aprendemos de esta comparación?
• ¿En qué formas dependemos de Dios?

Si lo desea, lea la siguiente declaración del élder John Taylor:

Conclusión

Testifique que Jesucristo nos ama y que desea que nos amemos y sirvamos los unos a los otros. Inste a los miembros de la clase a recordar la Expiación de Cristo y Su amor por nosotros cada semana durante la Santa Cena.

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