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¿Cómo sé si me estoy convirtiendo?

La conversión es un proceso de toda la vida para llegar a ser más como Cristo mediante Su expiación. Incluye no sólo un cambio de comportamiento, sino de nuestros deseos, actitudes y de nuestra propia naturaleza. Es un cambio tan importante que el Señor se refiere a él como nacer otra vez y un gran cambio de corazón (véase Mosíah 27:25; Alma 5:14). Podemos saber que nos estamos convirtiendo al Señor cuando perdemos el deseo de pecar, estamos llenos de amor y procuramos compartir el Evangelio con otras personas.

  • ¿Qué experiencias han profundizado su conversión? ¿Qué cambios ha notado en su vida al trabajar diligentemente para vivir el Evangelio?
  • ¿Qué evidencias ha visto de que las jóvenes se están convirtiendo? ¿Qué necesitan comprender ellas en cuanto a la conversión?

Invite a las jóvenes a hacer una lista de cosas que sufren una transformación con el paso del tiempo (como una semilla que se transforma en árbol, o un renacuajo que se transforma en rana). ¿Cómo podrían usar esas cosas para enseñar a otras personas en cuanto a la conversión?

Escriba la palabra conversión en la pizarra e invite a las jovencitas a buscar palabras o frases en Mosíah 27:25–26 que les ayuden a comprender lo que es la conversión. Invítelas a analizar lo que aprendieron acerca de la conversión de esas palabras y frases.

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  • Invite a las jóvenes a que busquen en el discurso de la hermana Linda K. Burton “Ciertas mujeres” y encuentren cómo define ella “ciertas mujeres” y escriba en la pizarra lo que hayan encontrado. ¿Qué más podemos aprender acerca de cómo ser mejores discípulas del Salvador en los ejemplos de las mujeres del discurso de la hermana Burton? Pida a las jóvenes que completen la “actividad de atributos” en Predicad mi Evangelio, pág 133, y evalúe en qué manera están desarrollando atributos semejantes a los de Cristo. ¿Qué pueden hacer para llegar a ser “ciertas mujeres”, las cuales son discípulas dedicadas de Jesucristo?

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Con unos días de antelación, invite a una joven a acudir a clase preparada para compartir la experiencia que tuvo Michele Carnesecca cuando su hijo Ethan se encontraba grave, que se encuentra en el discurso de la hermana Bonnie L. Oscarson, “¿Creo?”. Podría escribir la siguiente pregunta en la pizarra: “¿Lo creo o no?”. Invite a las jovencitas a que mediten la pregunta a medida que la clase lee las descripciones de la hermana Oscarson en cuanto a las cosas que creemos. Al final de la clase, ofrezca a las jovencitas la oportunidad de compartir su testimonio de las enseñanzas del Evangelio que se encuentran en este discurso y que ellas creen. ¿Cómo han llegado a saber esas cosas por ellas mismas? 

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Diez formas de saber que estás convertido

Lo que aprendí acerca de la conversión me ayuda a mantenerme al tanto de mi progreso en el Evangelio.

En la reunión del sacerdocio aprendí que uno de los propósitos del Sacerdocio Aarónico es ayudarnos a “convertirnos al Evangelio de Jesucristo y vivir de acuerdo con sus enseñanzas”. Yo no estaba seguro de qué significaba “convertirnos al Evangelio de Jesucristo”. Les pregunté a mis padres y a mis hermanos mayores qué pensaban que significaba, y juntos hablamos de las maneras en que podemos saber nos estamos convirtiendo.

Tal vez haya otras, pero a continuación hay diez formas que nosotros descubrimos. Ya que la conversión es un proceso de toda la vida, no tenemos que ser perfectos en cada uno de estos aspectos ahora, pero pueden ayudarnos a saber si estamos progresando.

En resumen, sabes que te estás convirtiendo cuando comienzas a vivir una ley superior, el evangelio de Jesucristo. Vives el espíritu de la ley así como la letra de la ley; vives el Evangelio en todos los aspectos de tu vida. Vives el Evangelio en su plenitud, no porque tienes que hacerlo, sino porque quieres hacerlo. Eres una persona más feliz y más agradable; quieres llegar a ser la persona que nuestro Padre Celestial quiere que seas; quieres ser como Jesucristo y seguir Su ejemplo. Cuando llegas a ser esa persona, realmente estás convertido.

La manera segura de tener felicidad

“El Señor quiere que los miembros de Su Iglesia estén plenamente convertidos a Su evangelio. Ésa es la única manera cierta de tener seguridad espiritual ahora y felicidad para siempre”.

Élder Donald L. Hallstrom, de la Presidencia de los Setenta, “Convertidos a Su Evangelio por medio de la Iglesia”, Liahona, mayo de 2012, pág. 15.

  1. Cuando estas convertido, no sólo sabes lo que debes hacer, sino que también deseas hacer lo correcto. No es suficiente simplemente evitar hacer lo malo porque tienes miedo de que te descubran o de que seas castigado. Cuando estás verdaderamente convertido, realmente deseas hacer lo justo.
  2. Otra señal de que te estás convirtiendo es que no tienes más deseo de hacer el mal. Los anti-nefi-lehitas son un gran ejemplo de esto. Cuando se convirtieron al evangelio de Cristo, “[concertaron] un convenio con Dios, de servirle y guardar sus mandamientos” (Mosíah 21:31). Al igual que los nefitas a quienes el rey Benjamín enseñó, no tenían “más disposición a obrar mal” (Mosíah 5:2). Llegaron a estar verdaderamente convertidos al evangelio de Cristo y las tentaciones de Satanás no tenían poder sobre ellos. Para mostrar que serían fieles a su convenio de vivir el Evangelio, los lamanitas convertidos enterraron sus armas (véase Alma 24).
  3. Cuando estás convertido, estás más preocupado por lo que Dios piensa de ti que por lo que los demás piensan de ti. En mi escuela en Indonesia, los estudiantes tienden a beber mucho alcohol. A veces puede ser tentador salir a divertirse y beber cuando todos lo hacen y se burlan de ti por no hacerlo. A mi hermano lo invitaron muchas veces a beber alcohol e ir a fiestas, pero nunca lo hizo; se mantuvo firme en lo que creía; fue difícil y pasó muchas noches solo en casa. Durante su graduación, cuando los estudiantes se despedían, varias personas le dijeron lo sorprendidas que estaban de que él había podido resistir la presión social y mantenerse fiel a sus normas. Le dijeron cuánto lo admiraban por ello. Él demostró que estaba convertido al resistir la presión de sus compañeros.
  4. Cuando estás convertido, haces todo lo posible por siempre vivir el Evangelio; no sólo los domingos o cuando es conveniente, sino todo el tiempo. Tu forma de actuar no cambia según con quién estés o quién te esté mirando. Cuando tus compañeros dicen un chiste vulgar o quieren ver una película inapropiada, tú no lo aceptas ni lo haces sólo porque nadie te está observando; por el contrario, te mantienes firme en lo que crees.
  5. Cuando estás convertido, eres más amable y compasivo al tratar con los demás; no criticas ni dices chismes; estás más atento a los sentimientos de las otras personas y llega a ser natural el buscar maneras de servir y ayudar a los demás. Si caminas por los pasillos de la escuela y a alguien se le caen los libros, ni siquiera tienes que pensar en lo que harás; automáticamente te detienes para ayudar.
  6. Cuando estás convertido, tu deseo de orar aumenta y sientes que realmente te comunicas con Dios cuando lo haces; siempre dedicarás tiempo para orar sin importar cómo te sientas o lo que suceda en tu vida. El presidente Ezra Taft Benson (1899–1994) nos dijo: “Si no sentimos el deseo de orar, entonces debemos orar hasta que sintamos el deseo de hacerlo”.
  7. Cuando estás convertido, esperas con gusto el día domingo porque es el día de reposo. Cuando llega el domingo, en lugar de pensar: “Uf, es un día que no puedo pasar tiempo con mis amigos ni ir al cine”, piensas: “¡Qué bien, un día que puedo ir a la Iglesia, centrarme en las cosas espirituales y pasar tiempo con mi familia!”.
  8. Cuando estás convertido, guardas los mandamientos y no buscas excusas ni justificaciones para tu comportamiento, ni tratas de encontrar aspectos ambiguos en ellos; no tratas de ir más allá de los límites; simplemente guardas los mandamientos porque sabes que es lo mejor.
  9. Cuando estás convertido, quieres pagar los diezmos; lo ves como un privilegio y sientes que el diez por ciento no es tanto, especialmente comparado con las bendiciones y la satisfacción que obtienes. Esas bendiciones valen mucho más que el dinero que pagas. Esas bendiciones valen mucho más que el dinero que has pagado.
  10. Cuando estás convertido, tienes un fuerte deseo de ayudar a los demás para que sepan la verdad y sientan la felicidad que tú has encontrado. Un buen ejemplo de las Escrituras es el sueño de Lehi, en el cual él tenía un gran deseo de compartir el delicioso fruto del árbol de la vida con su familia. Cuando comió del fruto, lo primero que pensó no fue saciarse del fruto, sino buscar a su familia para que ellos también pudieran comer de él y sentir la misma felicidad (véase 1 Nefi 8:12).

En resumen, sabes que te estás convirtiendo cuando comienzas a vivir una ley superior, el evangelio de Jesucristo. Vives el espíritu de la ley así como la letra de la ley; vives el Evangelio en todos los aspectos de tu vida. Vives el Evangelio en su plenitud, no porque tienes que hacerlo, sino porque quieres hacerlo. Eres una persona más feliz y más agradable; quieres llegar a ser la persona que nuestro Padre Celestial quiere que seas; quieres ser como Jesucristo y seguir Su ejemplo. Cuando llegas a ser esa persona, realmente estás convertido.

“El Señor quiere que los miembros de Su Iglesia estén plenamente convertidos a Su evangelio. Ésa es la única manera de tener seguridad espiritual ahora y la felicidad para siempre” (Élder Donald L. Hallstrom, de la Presidencia de los Setenta, “Convertidos a Su Evangelio por medio de la Iglesia”, Liahona, mayo de 2012, pág. 15).

Sobre Conexión SUD

Cumplir con nuestro llamamiento sin descuidar nuestras otras miles de obligaciones es posible! Soy Rocio, mamá, diseñadora y blogger SUD. Bienvenidos a Conexión SUD!

Un comentario

  1. YO DI ESTA CLASE DOS SEMANAS ATRÁS Y A LAS CHICAS LES GUSTÓ TANTO QUE ME PIDIERON SEGUIR INDAGANDO MAS EN EL TEMA ESTA SEMANA TAMBIÉN. EN VERDAD SÉ QUE CUANDO PREPARAMOS LAS CLASES CON AMOR E INSPIRACIÓN PODEMOS LLEGAR AL CORAZON DE LAS PERSONAS E INTERESARLAS POR LAS COSAS REALMENTE IMPORTANTES.
    GRACIAS CONEXION SUD POR AYUDARNOS EN ESO.

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